lunes, 1 de junio de 2020

Más allá del ruido de los energúmenos, el silencio de los que hacen y trabajan



Primero había pensado en poner aquí el cuadro El abrazo, de Genovés, pintor recientemente fallecido. Pero pensé que estaba siendo muy manipulado desde sus orígenes. Cuando la transición y posteriormente se ha querido ver en ese cuadro una alegoría del reencuentro -tardío pero menos era nada- entre españoles, algo que no me parece mal en absoluto. Siempre que una alegoría no sustituya a la realidad. Pero es que la realidad real de los orígenes del cuadro, según cuentan, era más bien la celebración o exigencia de una amnistía para todos los presos políticos de la dictadura abyecta que tuvimos. Y una amnistía en aquel momento de los inicios de la tan cacareada Transición, ¿no era una manera de reencontrarnos? Creo que no para todos. Porque algunos, no sé si herederos del antiguo régimen o de la ignorancia, que para el caso tiene sus identificaciones, han seguido buscando permanentemente las vueltas a la Democracia -limitada, relativamente satisfactoria, pero seguramente superior a muchas otras incluso del Occidente- hasta estos días. Lo de estos días ya es de tristeza cultural, de injusticia y de desagradecimiento. Que en plena crisis sanitaria los partidos de la derecha se hayan revelado  -¿¡abajo máscaras!?-  como extremistas y radicales, no colaborando en todas sus dimensiones en el cuidado por combatir la crisis, y hayan buscado el beneficio político, perdón, partidista, resulta de lo más lamentable y mezquino. ¿Quiénes no quieren el abrazo permanente en nuestra sociedad? Ruido han metido y siguen metiendo lo suyo. Poniendo palos en las ruedas, querellándose imprudentemente, dividiendo a las familias, si no ya a otros territorios, exhibiendo los símbolos de su impotencia. ¿Tal vez incluso alegrándose, en la mayor de las bajezas, de la desgracia de los miles de muertos con la que tiene que enfrentarse los gestores políticos elegidos en este período? El ruido y la impotencia de los que siempre están tras el pensamiento único no parece cesar. Es lo que tienen los dogmáticos, los que no saben defender con el diálogo los razonamientos sensatos, los que quieren que todos pensemos como ellos, los que solo buscan su interés particular por encima del bien de la colectividad social. Así que el sábado leí un artículo en El País, firmado por Remedios Zafra, titulado El ruido como fórmula, del que entresaco un par de párrafos que me parece que interpretan muy bien los dos tipos de comportamientos que chocan entre sí estos días.


"...No todo lo que importa suena. Fíjense en el virus, que ha venido de puntillas, aunque pareciera que algunos quieren echarlo a golpe de cazos y tapaderas como platillos. Pero no, no se trataba de echar al virus. Las escenas más ruidosas han estado movilizadas por un grito localizado contra el Gobierno, como una reina de corazones pidiendo aquí y allí ¡que les corten la cabeza! La argumentación, crítica y alternativa de gobernanza que proponen quienes lo incentivan, no se muestra o no está, solo parecía sugerida por ollas golpeadas con cazos y sartenes, un palo de golf rebotando en una señal de tráfico, autobuses triunfales de quienes aspiran a crear una épica impostada, coches enfilados con sus bocinas pulsadas y gruñidos de motores diesel de última o penúltima generación. 

Saturada de ruidos pienso en multitud de cosas calladas que importan. Por ejemplo, no suena la investigación silenciosa, las lecturas en voz baja y los ensayos clínicos, la concentración de esos científicos a los que ahora se escucha con inusual atención sin advertir la precariedad de muchos, como la de tantos sanitarios que se manifiestan en silencio. No suena el trabajo diario de profesores y estudiantes, la reflexión que quizá en los próximos meses nos regalará una explosión creativa sin precedentes. No suena la atención de quienes están pensando soluciones colectivas para mejorar cada pequeña parcela de mundo que se ha visto trastocada: las formas de trabajar, el envejecimiento, la sanidad, el clima, la educación, la igualdad, los espacios en que vivimos… Todo requiere reflexión e inteligencia para aportar ideas, no ya que resuelvan el estropicio, sino que mejoren lo que teníamos antes. No suenan, o muy levemente, la atención de un enfermo en la UCI, ni la ansiedad de las enfermeras ahora que se apaga el foco sobre ellas. No suenan las colas de personas que recogen comida en asociaciones vecinales. Lo hacen con la cabeza baja, como si se sintieran culpables, sin que los demás temblemos de vergüenza por permitir que esto pase. No suenan los cuidados de los vulnerables y ancianos en la intimidad. No creo que esas cuidadoras se manifiesten en coche, seguramente no tienen tiempo, algunas ni tienen coche, ni siquiera tienen contrato, y, con pocos recursos, después de cuidar ancianos se ponen en las colas calladas. ¿Han observado cómo los sonidos y los instrumentos para pronunciarse difieren según las personas que sufren? Tampoco suenan con estruendo las conversaciones templadas que tienen y debieran tener los políticos, especialmente los incapaces de hablar sin insultarse o sobreactuar cumpliendo su trabajo de mejorar lo común (no lo propio), empatizando con quienes piensan diferente, como si fuéramos juntos por una vez".





(Ilustración de Manel Vizoso)

31 comentarios:

  1. Es el ruido por el ruido, el esperpento que a nadie importa. Imaginaba a alguien de la Nissan, o a alguien que haya perdido el empleo, o a quien haya enterrado a un padre...de verdad, ¿a alguien le importa el ruido gratuito? Lo dudo. Se están alejando demasiado de los ciudadanos y sus temores y vidas. Así no sirve. Son muy caros como floreros, la verdad.

    Un abrazo

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    1. A ciertos les gusta, interesa e importa el ruido para sacar provecho malvado de la desgracia ajena. La articulista es muy clara al respecto.

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    2. Lamentablemente en todos los países suceden cosas como esas cuando de política se trata.
      Me gustó tu texto. Te sigo.

      Un beso al alma.

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    3. Sin duda, pero ante una situación crítica como la vida de todos parece mentira que ciertos políticos colaboren tan poco y estén más pendientes de obtener sus beneficias en lugar de cooperar por la salud y el estado de ánimo colectivo. Siquiera en n ombre de los muertos y de los infectados y cuantos han combatido desde los diferentes servicios sociales. Pero ni por esas, Paula. Celebro verte por aquí.

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    4. Por cierto, te invito a pasar también por:

      https://ehchiton.blogspot.com/

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  2. Lo que resulta más indignante es que suba la perspectiva de voto de alguna de esas formaciones de derechas. Mal vamos.
    Un saludo.

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    1. Funciona así la incultura política. Puede que sigan los mismos pasos de Trump, con su lema: cuanto peor mejor. Lo veo en vecinos, no solo en líderes políticos que salen en televisión. Mal vamos, desde luego.

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  3. No se tiene más razón por más gritar, ni por manifestar lo mucho que se hace.
    Es más que evidente que quienes hacen, reflexionan, razonan, ayudan ... están muy alejados del ruido y enfrentamientos.

    Muy bueno Fackel.

    Saludos

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    1. Yo distingo, Rosa, entre el grito de los perjudicados con razón y el grito de los energúmenos que les gusta ser manipulados. Con lo que ha sucedido en este país durante los últimos meses creo que las víctimas del virus, los que lo han combatido directamente y en general la ciudadanía que hemos sido responsables nos mereceríamos menos politiquería por parte de quienes no ganaron elecciones y quieren con malas mañas perjudicar la gestión de esta crisis. Es lamentable, pero ellos se retratan.

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  4. Lo que tendría que ser una noble actividad, como es la búsqueda de la felicidad de la gente, mediante el desarrollo de unas normas en beneficio de los ciudadanos (todos), se ha convertido en una pelea continua de gallitos sin nada que ofrecer, salvo los beneficios de unas apuestas amañadas para algunos (pocos)
    Saludos.

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    1. Las provocaciones tienen nombres y apellidos de partidos y líderes. Temo que estemos ante una falta de respeto a las reglas constitucionales, aunque se disfracen y aparenten que las acatan. Desde luego, la solidaridad, el apoyo y una cierta tregua han sido nulas. Mala cosa.

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  5. De los polvos de aquella transición, estos lodos... solo quieren derribar al gobierno y pondrán todo su empeño a golpe de olla (lo dejo ahí)...

    Esos dos párrafos de Remedios Zafra que transcribiste aquí reflejan muy bien la realidad y el problema... pero me temo que tiene mala solución... viene de lejos, pero solo reparamos en ello cuando hay una crisis o una pandemia como la que estamos pasando... después volvemos a la hipnosis de "nuestro mundo feliz"...

    Abrazo

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    1. Ya, pero el pasado es eso, pasado. Puedo entender la discrepancia, pero no me cabe en la cabeza la falta de colaboración de un sector político con muchos seguidores. Ni que se azuce a estos contra los gestores democráticamente elegidos. Pero soy ingenuo. Es lo que dices, solo van a lo que van, a echar leña al fuego, desgastar y si pueden acabar con el gobierno.

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  6. Si en las circunstancias que estamos sufriendo actualmente, los partidos no son capaces de olvidarse de sus respectivos egos y arrimar el hombro con el de los demás, "apaga y vámonos". Eso no es democracia ni nada que se le parezca...

    Saludos cordiales

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    1. Pues mira, es lo que está sucediendo. Pero yo no soy de los que dicen eso de todos son iguales, en absoluto. Aquí hay un problema tradicional de un sector político que considera que España es su patrimonio, finca o propiedad, que les pertenece por no sé qué derecho de pernada histórica y no hay manera de que sean modernos. Durante un tiempo parecía que habían abandonado el monte y ahora no sé si por desesperación o ansia de los niñatos que se meten en sus estructuras de partido les vemos otra vez montaraces. Personalmente pienso que no quieren la Democracia.

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  7. Aquí nada importa más que : ¿que hay de lo mío? Hace 15 días se votó con los votos en contra de ER la permanencia de otros 15 de confinamiento. Mañana se vota los 15 últimos días, pero esta vez con la abstención para favorecer el voto de Psoe.
    ¿Qué ha cambiado?, pues los intereses catalanes. En 15 días si se abstienen anularán la capacidad de movimiento de C´s. y además coartarán a Pd Cat.
    O sea ¿qué interesa más, los intereses de confinamiento de la península o los de ER para un millón de seguidores en un espacio limitado de la misma?
    esto en 15 días, pues mira para cuatro años.
    De asqueo.
    Salut

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    1. Pues en la misma dinámica que los otros andan. El mercadeo invade a todos los grupos, sin duda. Panorama para tener confianza, vamos.

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  8. Por aquíi va algo parecido. Los que se fueron después dejarnos un desastre, buscan el golpe de efecto igualando el encierro a una dictadura, apelando a la "libertad" que implicaría andar sueltos por la calle repartiendo el virus con la excusa que hay que trabajar. No son capaces de dejar de lado las diferencias, las etiquetas partidarias en pro del bien común. Son muy ágiles en detectar errores ajenos pero incapaces de asumir los fracasos propios, ni siquiera ahora en que la salud de todos está en juego. No dejan de especular, aún en medio de esta pandemia.

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    1. Parece que es moda entre la reacción política seguir a personajes como Trump o Bolsonaro. El mundo de la ignorancia interesada versus la Ilustración. Veremos a dónde nos llevan. De momento ya estamos viendo muchos efectos. Dan miedo.

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  9. Tanta crispación social hará saltar resortes , a veces da miedo...

    Un beso.

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    1. Sin duda, pero hay que poner freno a los que extreman las situaciones. Gracias, Azzul.

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  10. Eso nos salva, la cantidad de personas que van diariamente a la labor, pero no nos libramos del dolor de cabeza.
    No debemos minusvalorar el ruido porque este es usado por los medios de comunicación para captar audiencia. Y del mucho insistir, hay cada vez más personas que se convierten en hacedores de ruido. Ojo.

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    1. Más que hacedores son reproductores. Buscan el chirriar pero no de los nobles movimientos de los goznes de una puerta o una ventana, ellos, esos energúmenos, ni siquiera tienen ese instinto de abrirse al exterior. Y dejar ventilar sus mentes enfermas.

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Nada puedo ni debo añadir. Ni me apetece entrar en dar vueltas al círculo vicioso de imaginar y entristecerme sobre la incertidumbre de los tiempos que vendrán. Ni uno tiene brío para ello ni fe en las transformaciones. Todo se andará y si encima vienen con frecuencia rachas de pestes como la de esta temporada nos veremos abocados a hacer del escepticismo y la desconfianza virtudes.

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  12. Esos políticos que están todo el día en las radios y las televisiones ¿cuándo "trabajan"?
    Los que lo saben todo de los vecinos ¿cuándo trabajan?
    ¡Ay, si cada uno se ocupase más de lo suyo!
    Un saludo, Fáckel.

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    1. Me resisto a generalizar. Habrá qiuenes trabajen en la función para la que han sido elegidos y habrá quienes no den mucho palo. Y puedo entender que haya crítica saludable, discrepancia, aportación diferente de ideas, etc. pero ¿por qué no con honestidad y sentido de aportación y de Estado? Se ve que porque hacen sus políticas paralelas y ya se sabe que hoy se gobierna o se hace oposición con las encuestas delantes. Pero todos aceptamos el juego de una manera u otra. Un saludo, D.

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  13. Aquí lo que cuenta es precisamente lo que no suena.
    Y sin querer generalizar, el ruido calculado de más de una parte ha conseguido que quien sufre las consecuencias de todo esto y de ese abrazo significativo con el que se quiso representar la traída y llevada transición, ha aprendido o ha decidido o ha sido estimulado al silencio.

    Hemos aceptado el juego.

    Un saludo Fackel. Y gracias por esta publicación.

    Anna Babra

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    1. Hay frágiles memorias en unos y otros no parecen enterarse de qué dirección sensata hay que tomar. Las demagogias prenden desde varios ángulos, las más extremistas son más fáciles de seguir por la masa anodina que se deja seducir por los tontos y los energúmenos. No todos han aceptado el juego pero hay demasiado desconcierto. Gracias a ti por comentar.

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  14. El ruido trabaja enn contra de la reflexión. Nos atrae la palabrería pero porque grita, insulta, amenaza o contenta, depende. Para analizar y decidir la mente necesita paz, silencio, huir del contagio emocional y de los intereses personales y de partido que pasan como si fueran interés general. Demasiado griterío en boca de muchos idiotas. Prefiero no ver la tele. Leo las noticias que selecciono -y compruebo en la medida de lo posible- el resto es pura confusión y feria de vanidades políticas.

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    1. El ruido es lo opuesto al pensamiento profundo. En España hay déficit de este. Hay vacío de cultura general y política. Y el mismo y elemental civismo se pone en cuestión todos los días por parte de muchos, lo vemos en las reacciones ante el estado de alarma. Como si fuera un juego y un capricho lo que está pasando. ¿Para qué se declara por parte del Estado un duelo si hay un sector de la clase política que no lo respeta?

      Y sin embargo hay que seguir con temple. Y no ceder al cuanto peor, mejor, que invocan algunos insensatos.

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