domingo, 17 de noviembre de 2019

¿Y si no fuera otoño? Leve crónica de una sucesión de sorpresas



Domingo 17.

Hay días en que te llevas sorpresas. ¿Es el hallazgo o la aparente sencillez de las cosas lo que te admira? Que de una planta humilde broten flores en los días más crudos del otoño te deja perplejo. Que descubras de pronto una frase en una calle adoquinada te parece sublime (Tolstoi se maravillaría, rabiando, eso sí, por no aparecer al lado su nombre). Con qué pequeñas cosas te entusiasmas, me dice el demonio chino. Para rematar, otro hallazgo leyendo a Rubén Darío: No tornó mi piedra al mundo (Poema Hondas). ¿Cómo sabía él que era así? ¿Cómo tenía tan olvidado a este poeta?

El demonio chino me inquiere desde su gesto imperturbable: Las flores, ¿serán en mi honor? Yo le contesto que dialogue con ellas.





38 comentarios:

  1. No hay día sin sorpresas, sean favorables o incluso contrarias como el flemón que tengo fruto de una infección en una muela. Con él me he ido dos días a hacer un paseo junto al mar de varios kilómetros, y cuando vuelvo, mi flemón y yo, vemos el atardecer, espectáculo vedado en residencia habitual por estar encerrados en una manzana de casas. El atardecer es un don gratuito, esplendente, como esas flores que alegran tu vida, o esa frase que anuncia una primavera todavía lejana pero cierta. Cuando contemplo el atardecer, mi espíritu se serena. A mitad de camino paro para leer un capítulo de un libro de Dickens, me tomo un cortado en un bar de chinos y me considero afortunado, como tú, de estar vivo y poder leer las flores, la máscara del demonio o la inscripción en la calle. Evohé. Es el otoño. Saludos cordiales.

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    1. Hay sorpresas muy desagradables, como tener un flemón, y las hay sobre o desde objetos y objetivos menores que nos permiten hacer una evocación sincera del hecho de seguir vivos. Mira que tú mismo, no obstante tu mal pasajero (es un deseo) describes una serie de visiones y de quehaceres que nos justifican en este mundo. ¡Y nada de renunciar a ello! Equilicuá. Que el atardecer otoñal -linealmente hablando- te sea propicio.

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  2. Noviembre, mes de difuntos. Algunas plantas no olvidan, resistentes y agradecidas como mucha buena gente.

    Que te siga sorprendiendo el día, yo he descargado un libro que me encanta.

    Salud. Adriana

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    1. Jope, con todos mis respetos a los difuntos, ¿todo el mes es ad hoc? Yo creí que solo el primer y segundo día. Días aquellos ya pasados muy propicios para leer a Bécquer y su Monte de las ánimas, que es un buen relato, pero ea, que la fecha ya pasó de sobra. En lo de que el día nos sorprenda la verdad es que hasta que uno no se queda dormido la posibilidad siempre está abierta para la sorpresa. Estamos tan conectados hoy día que lo difícil es que no nos llegue nada desde lo exterior. Naturalmente, una sorpresa puede venir desde el interior del cuerpo, o solo desde la memoria o desde el cerebro racionalizador. ¿No le ha pasado, Adriana, tener una idea luminosa, levantarse de la cama y apuntarla en un papel porque le ha parecido de tal valor que al día siguiente la quiere seguir teniendo presente?

      Curiosidad tiene uno por ese libro, puede participar aquí su título, si quiere. Salud.

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  3. Habrá quien se lo adjudique al calentamiento global...

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    1. Habrá, habrá, pero no creo que sean los personajes siniestros que lo niegan. El demonio me daría la razón, pero ¿sabes por qué? Porque ese demonio chino sabe más por viejo que por su rol.

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  4. En mi tierna infancia sin tv y con una radio aburridisima cayó en mis manos un libro de poemas de Ruben Darío. Me temo que indujo mi escaso respeto por su poesía,sin embargo por entonces bebía los vientos por Shakespeare, Lope, Cervantes. Todos los clásicos, vamos, que me reconciliaron con sus rimas. Como niña amante de los animales un burrito de panza gris me robó el corazón.
    De adulta toda poesía se disipó.
    De vuelta por un Madrid reformado recientemente descubrí citas clásicas escritas por el suelo del barrio de las letras.
    De Oklahoma me traje la máscara de un totem indio, ya que algunos descendientes de emigrados teutones y demás a veces me confundían con una india shawnee.

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    1. Rubén Darío fue un autor que nos explicaron poco y mal y nos hacían recitar poemas suyos que a los mayores, vamos a los maestros, les debía parecer más bien dirigidos a los niños (también sucedía con Espronceda) Y tenemos recuerdo de una obra pusilánime, cursi, un estilo como que no era de este mundo. Y mira por dónde hoy le apetece a uno leer lo que no parece de este mundo. Y oye, eso de que de adulta la poesía se disipase...fue un hecho pero nunca es tarde para hallar su esencia.

      Qué interesante, un totem shawnee, te imagino hablando la lengua sawanogi con la máscara. Ojo, las representaciones simbólicas de los indios de las Norteaméricas son muy interesantes, sabemos poco de ello, pero es una belleza su interpretación del mundo.

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  5. Vivir en el mundo con una sensibilidad tan exquisita es un privilegio: No la pierdas.

    Mil besos.

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    1. Pero si es muy sencillo: es tener los ojos, la mente y los instintos abiertos. ¿Por qué los problemas cotidianos nos tienen que ocultar o desplazar la belleza de lo pequeño y ordinario? Está siempre ahí, al alcance. Nuestro propio cuerpo es portador de potencias. La sensibilidad es la principal clave.

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  6. Lo inesperado se convierte en sorpresa, precisamente porque nadie lo espera. Lo importante es que sea positiva y nos sea de utilidad para entender mejor este mundo o alegrarnos el día.
    Un saludo.

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    1. Ahí, ahí, Cayetano. El impacto de lo inesperado. Muchas veces lo inesperado no es tal porque sea nuevo. Lo inesperado es magnífico cuando recuperamos algo o a alguien. Una simple charla de café en un encuentro. Una lectura nueva sobre un libro viejo, incluso ya leído hace cuarenta años. El pálpito del otoño sobre la ciudad. Cuando paso por el parque principal de mi ciudad, cuya riqueza en floresta es desbordante, me asombro de los colores, del olor ambiente, del juego de luces, todo tan diferente a otras estaciones el año...Salud.

      (A propósito no quiero citar la sorpresa por los aportes negativos, ya el flemón del que hablaba Joselu me ha hecho pensar en las posibilidades inesperadas de esa calaña que también nos rondan)

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  7. Es que la primavera es un actitud, y ese geranio poco mira el calendario, como algunas personas, que siempre florecen en los labios, regalando sonrisas.

    Un abrazo. Feliz semana, que yo estaré fuera, pero a mi vuelta te leeré

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    1. Pero estamos en otoño, vi las flores que han aparecido en dos días, justo en los días más invernales del otoño, y pensé en las flores de otoño. ¿Ecosistema de la galería? ¿Flores que se demoraron? ¿Magia de las máscaras chinas? Jaj. Pero mira, me hace ilusión.

      Que la semana te sea propicia al bien estar.

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  8. Las flores de invierno son siempre más hermosas. Siempre me llamado la atención que del estiércol y la podredumbre salga tanta belleza.

    Un saludo

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    1. A mí me maravilla. Los criterios de la naturaleza sobre la belleza no son como los nuestros, sino más biológicos y nada culturales. Lo nutriente es hermoso, aunque antes sea defecación de los animales. En el sentido metafórico ya es otra cosa: la podredumbre mental e ideológica que muchas veces exhiben los humanos crea destrucción. Ya ves, el proceso a la inversa.

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  9. Todos los días hay llamadas de esperanza. Las flores en inviernolo demuestran.
    salut

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    1. Se ve que el ecosistema vegetal es perseverante; entre nosotros no sé si está tan claro.

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  10. Sorpresa el tener que utilizar suéter de cuello alto en el mes de noviembre. Sinceramente, me pilla desprevenida. Como sorpresa es el gobierno que se va a formar.

    Saludos.

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    1. Yo llevo unos días con el cuello alto, la protección lo primero.

      No sé en qué sentido será sorpresa el gobierno que se forme. ¿Crees que lo será?

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  11. La maceta con el geranio florecido alegra el día, como el verso de Benedetti -creo- que la alegría sea nuestra trinchera.
    Así, con esa mirada de querer encontrar, descubrimos motivos para alegrarnos.

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    1. Pues ojalá lo sea, y el humor, y la conversación distendida, y hasta una actitud un poco menos dramática de los acontecimientos, que muchas veces nos aprisionan. Gracias por aparecer, otra sorpresa.

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  12. Lo mejor de las sorpresas es tu mirada, las ves, las captas...

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    1. Pues sí, y la predisposición o la receptividad de la propia mirada. Bienvenida.

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    2. Dintel! qué sorpresa! (mira Fackel, otra sorpresa para mí) pensé que ya no andabas por estos mundos blogueros... (soy Pulgacroft, te acuerdas de mí?)
      Un saludo!!

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    3. Esos apodos tan raros que nos ponemos todos...

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  13. Hay libros que prestas y no vuelves a ver. Hoy, por error de búsqueda ha retornado El mundo de Sofia, me ha hecho mucha ilusión. Ayer se coló otro de Santa Teresa y estoy leyendo El libro del desasosiego.

    Lo de difuntos lo sé porque no me importa acompañar a mi madre a actos religiosos especiales, los demás pasan olímpicamente.

    Adriana

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    1. Qué libros tan dispares.

      A propósito de Pessoa:

      https://laantorchadekraus.blogspot.com/2016/12/no-4-andar-desta-casa-nasceu.html

      https://laantorchadekraus.blogspot.com/2016/05/aquellos-estos-arboles-8.html

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  14. Cuando menos lo piensas, surge un poema escrito en la frente.
    Saludos.

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    1. A veces florecen como la planta, que duren o no es otra cosa. Buen lunes, Alfred.

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  15. Veo ahora esta entrada tuya de ayer y compruebo, también con sorpresa (ahh las sorpresas!) que escribimos los dos sobre flores, las tuyas nacen, la mía muere... y todo sigue su orden, aunque como te comentaba en mi blog, siento a veces tanta crueldad en ese orden que nos ignora...
    Que la primavera esté incrustada en letras de molde en el asfalto, no deja de ser algo impostado aunque aluda a una cita amable y bonita. Dice lo mismo tu flor sin decir. Bueno, no deja de ser ciertamente sorprenderse encontrarse la frase en la calle, sí.
    Saludos otoñales!
    P.D. por cierto, me gusta mucho tu demonio chino.

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    1. No podemos pretender que (todo) el orden de la naturaleza nos reconozca. Ella, la madre natura, no entiende de nuestras éticas y conductas. Sigue su curso. Nuestra soberbia nos ciega y quiere que todo esté en función de nuestras necesidades...o caprichos. Lo de las máscaras es una debilidad personal, son muy coloquiales. Saludos.

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  16. Opino que es hallar lo espléndido de las pequeñas cosas lo que nos hace felices, la estética de los pequeños detalles, como ese geranio que florece en otoño, porque seguramente tiene la luz y la temperatura justas (veo que está dentro de la casa) y no entiende de estaciones. Una maravilla esa despreocupación.
    En fin, los japoneses llevan siglos hablándonos de los pequeños detalles...
    Besos

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    1. Bueno para mí las pequeñas cosas gratas más que hacernos felices es que nos proporcionan estímulo, admiración, ganas de seguir mirando la vida. Con el término felicidad -tras el que se oculta un concepto dudoso y quebradizo- soy siempre muy cauto y sumamente escéptico. Ahora bien, si son solo maneras de hablar...Pero en cambio me gusta mucho más el término estética, porque está más al alcance (de quien quiera) aunque no triunfa demasiado en las relaciones sociales sinceras. Pero está ahí, en objetos, situaciones, obras mayores y comportamientos menores e incluso íntimos.

      Gracias, Ginebra por tus palabras.

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  17. En otoño sí estamos... Y que de una planta humilde broten flores, sí parece algo natural. Que encajen en la división que el hombre hace de los tiempos ya es otra cosa.

    Tuvimos en casa lo que se conoce como "tronquitos del Brasil". Un esqueje duro plantado del que sobresalían otros dos, uno a cada lado, de pocos centímetros cada uno. Con los años acabaron tocando el techo.

    Lo curioso, y natural, es que uno de ellos floreció a los 17 años, y el otro dos años más tarde. Fueron dos ramilletes, como dos racimos de uvas, con tal aroma que impregnaban toda la casa y salía hacia la escalera del edificio.

    Abrazo.

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    1. He ahí el problema o la claridad: que en el orden interesado o acostumbrado de los hombres no entendamos el proceder de los otros mundos. Estamos tan dados a entender la naturaleza en función de las necesidades que hemos inventado que muchas veces ignoramos su acontecer. A mí ese florecimiento me maravilló, porque además estos días ha estado haciendo mucho frío y es cuando han destacado esas flores.

      Sí, es sorprendente la manifestación de las plantas. Recuerdo hace unos años que me regalaron una planta que llaman papiro; era escuálida, muy fina, escasa, parecía un niño prematuro cuya supervivencia no estaba clara. Pues bien su reverdecimiento ha multiplicado tallos a mansalva. Y ahí sigue tan hermosa. Otro día la traigo por aquí. Bienvenido, Ernesto.

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  18. Fáckel:
    la vida siempre depara cosas, más malas que buenas, casi siempre.
    Hoy, a última hora, todas las cosas buenas del día se han ido al...
    Salu2.

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    1. Cuidado, valora. No puede ser que por una mala se han ido todas las buenas al carajo. Salvo que la mala sea muy grave, entonces me callo. Pero a veces cualquier fruslería, algo menor, un desentendimiento nimio nos envenena y opaca lo buen que hemos recibido durante la jornada. Valóralo, ya sabes: la balanza y pesa las acciones, y después sopesa. Ánimo, de todo se sale.

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