sábado, 8 de octubre de 2016

Aquellos estos árboles, 53





"Qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso".

Julio Cortázar, del poema Después de las fiestas.


Aunque son apenas las siete de la mañana y la mañana es fría me he acercado a casa de Max. No me sorprende que no esté. A veces le da por salir a pasear muy temprano por el campo. Así que me he dado la vuelta, ya volveré en otro momento. No he podido, no obstante, evitar acercarme a su mesa de trabajo y echar una ojeada indiscreta. No, no era mi intención espiar sus huellas, digamos. Pero mi curiosidad era incontenible, y he leído algunos apuntes manuales. 

Pone Críptico, sin más, y luego Y preservabas mis sueños. Y soñabas mis deseos. Y eras rumor en las noches de lluvia. Y aire que decantaba la calima. Y susurro en medio del silencio. (Aquí ha tachado y fuego entre mis rastrojos) Y eras la cerca que impedía la devastación. Y tus pies andaban mis pasos. Y tus manos hablaban: enseñaban a hablar a mis manos. (Aquí hay una frase que también hace referencia a sus manos pero las últimas palabras están encogidas, no las interpreto)  Y al agudo e inquieto despertar de la noche tu presencia salvaba. Y si acechaba tu ausencia, yo te recreaba. Y la realidad del largo día siempre era ficticia porque a la postre lo real resultaba ser el sueño. Donde hacías de mí uno. (Ahora pone algo así como Donde amagaban los otros, pero no estoy seguro, está muy desfigurada la letra) Tal vez un intento fallido. Tal vez una espera larga. Tal vez (Aquí se interrumpe)

Hum. ¿Qué invenciones se traerá Max entre manos, para no haber descansado esta noche?



(Fotografía de Donata Wenders)



18 comentarios:

  1. Veo que esa solapada vocación de espía es muy gratificante...

    Saludos

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  2. No sé si debería o no revolver usted entre los papeles que no son suyos, y leer, sobre todo leer. Pero bueno, la fechoría ya está consumada y no hay remedio a la belleza que encontró escrita. (para ahuyentarla de su pensamiento, el suyo) No hay que preguntar nada, yo no lo haría, sólo dejarme llevar. Muy bello muy bello lo que leyó de Max garcias y salud buenos días.

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    1. Bueno, no sé, pues gracias también por esa gratificante expresión, anónimo.

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  3. Amigo Fackel, a los pies de estos árboles 53 no puedo hacer otra cosa que rendirme. Magnífico, amigo mío, magnífico.
    Un saludo
    Francesc Cornadó

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    1. Esa bondad que gastas conmigo es impagable. Gracias por contribuir a hacer llevadera la vida. Salut.

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  4. Está describiendo su remanso, sin dudas.
    Y por lo bien que hace leer esos textos, has hecho bien en espiar (al menos no has hecho mal!)
    Un abrazo

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    1. (Ni se te ocurra chivarte) Los remansos son esos tramos de río donde parece detenerse la corriente. Es real y ficticio a la vez. Solo es ese tramo, ese instante de vida, ese espacio del curso y luego las aguas se vuelven precipitadas y a veces se desbordan.

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    2. Yo lo entiendo como un lugar de refugio y calma, no necesariamente momentáneo, sí confiable y seguro. (y no me chivo jeje)

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    3. ¿Existen los remansos duraderos en la vida de un humano? En términos marinos existe la calma chicha, un estado intermedio entre dos tempestades. Bueno, sea lo que sea, todos agradecemos remansos y calmas chichas.

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  5. Quizá solo dude. La duda es el camino del pensamiento, pero también de la incertidumbre y del insomnio.

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    1. Cierto. Incluso es el factor biológico que facilita nuestra capacidad de razonamiento. Útil, sin duda (sic)

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  6. Me pregunto si la clave se encontrará en la veladura. Ahora me viene a la mente el histórico velo de novia sobre el rostro, ciertas ceremonias orientales.
    Otra cuestión, que ya resulta demasiado tarde para devanarme los sesos, me agradan los nombres breves, preferiblemente unisílabos y los encuentro en lengua foránea tales como: Max, Rob, Pete, Ann, Sue, Eve, Lou, Jim, Jo,. ¿Sabías que este último es mi apelativo guiri? Lo elegí hace medio siglo, ya ves si la cuestión viene de antiguo.
    En cuanto al paseo, pues nada, a seguir disfrutando pero bien despierto, no te vaya a gastar el sueño una mala pasada.

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    1. Ah, y yo que creía que Jo era una sílaba...glup. Jo, Jo. (a ver cómo lees esto último...)

      Max se pasea a las horas más intempestivas, inesperadas e incontrolables, hala.

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  7. En masculino Joe, diminutivo de Joseph. En femenino Jo, diminutivo de Josephine. Vamos que no hay color entre nombre y diminutivo. Si me cambiara el nombre elegiría Ann que es nombre per se, nada de recortes.
    Ahora ya me da igual.

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    1. El nombre es la etiqueta del producto, ya sabes.

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    2. Eso se dice, pero no acabo de verlo claro y se podrían aducir incontables justificaciones al respecto. En mi caso los mas comunes del santoral. Me da igual aunque me siga molestando el tiempo perdido para pronunciar aire.

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    3. Era una ironía. El humano sufre fiebres de nombrar objetos, incluso el objeto individuo. Está instalado desde tiempo inmemorial. Y por si fuera poco no con un nombre propio sino también con un número o, mejor dicho, una secuencia numerada, ¿y cuántas secuencias numeradas tenemos? Ay, algunas incluso secretas, sin que lo sepamos los interesados.

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