domingo, 8 de mayo de 2016

Aquellos estos árboles, 8





"Al final, la mejor manera de viajar es sentir".


¿Cómo hacer ver la claridad de este pensamiento  de Pessoa, no, no, de Álvaro de Campos, que yo mismo abrazo sin dudar, a cuantos se mueven en la periferia de la vida? En un cuerpo cabe mucho, y sin embargo se le suele llenar de bagatelas cuando no de residuos. Se produce un vivir tangencial donde los quehaceres, las relaciones o las búsquedas se acumulan de modo indigesto. Nos acercamos y a la vez nos retiramos, unas veces parapetados en nuestros complejos, otras temerosos de no saber llegar, otras sin medir el peso específico de cuanto se nos brinda. Esta vida al modo planetario que activa la denominada convivencia humana ¿cuánto nos aporta a nuestra íntima dimensión personal? En tiempos de aburrimiento colectivo, el público se desparrama por espacios circunstanciales y pasajeros, se compensa con la compra febril y amontonada, se hace notar con la verborrea ruidosa y hueca entre unas y otras agrupaciones amigables. ¿Siente, percibe, se fortalece? Acaso, simplemente, se lo cree. ¿Qué hará, entonces, el individuo cuando se sienta más inseguro, más vacío, más insatisfecho? ¿Qué reclamará la masa cuando todos los recursos físicos no le garanticen la estabilidad? ¿Cómo reaccionará -o cómo está ya reaccionando- cuando la vaga idea de la felicidad se le venga abajo? Por eso entiendo al escritor portugués -cuánto eco de Withman en su obra- cuando se descubre a sí mismo:

"Cuanto más sienta, cuanto más sienta como varias personas,
cuantas más personalidades tenga,
cuanto más intensamente, estridentemente las tenga,
cuanto más simultáneamente sienta con todas ellas,
cuanto más unificadamente diverso, dispersamente atento,
esté, sienta, viva, sea,
más poseeré la existencia total del universo".

Entiendo las ganas de Álvaro de Campos, no, no, de Pessoa de expandirse en todas las direcciones que le permiten viajar hacia dentro de él. Pero ¿para qué pretender poseer un universo inabarcable en nuestra condición de pobres diablos? Identificarnos con otras personalidades, ¿para adoptar las pautas superficiales de éstas o para absorber sus cualidades? Y, sin embargo, soñemos. He ahí el viaje.



(Fotografía de Spiridon)



18 comentarios:

  1. Si no puedo con mi mundito menos con el universo entero.


    Un abrazo

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    1. Y sin embargo pretendemos abarcar bastante mundo desde el pequeño e inmediato...

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  2. Es cierto. Conozco muchas personas que viajan sin sentir. Al final, confunden las ciudades...

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  3. Sentir , o sentir bello a veces se hace dificil o casi imposible en este viaje que es la vida.

    Abrazos.

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    1. Pero es uno de los objetivos que nos impulsan, nos hace crecer y nos da sentido, ¿no?

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  4. Queremos trascender, no soportamos ser solo alguien que pasa por ahí. Nacer, procrear y morir.
    Será una triquiñuela de la genética humana para evitar el suicidio colectivo. Y mientras tanto, la trascendencia impulsa la creación artística -en el mejor caso- y religiones de todo pelaje en el peor.

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    1. Queremos, pretendemos vanamente, llegar más lejos, no sé si eso es transcendencia, pues ya los mitos dejaron claro que los humanos no pueden ser dioses. Los que pensamos que los humanos creamos los dioses y los mitos y valoramos el esfuerzo de superación de la especie nos guiamos por la esperanza humilde (algunos no, se creen de una transcendencia superior y peligrosa) Triquiñuela, seguro, pero Pessoa jugaba consigo mismo, se daba margen para sentirse con la pluma donde no iba a ser de otra manera, eso lo tenía claro. La creación artística sigue deparando alegrías y compensaciones, las religiones nada más que involuciones, desencuentros y sangre, llegado el caso, que en amplias zonas del mundo ya llegó hace tiempo.

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  5. "La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos"
    Enrique Larreta
    Al final todo se reduce al estado de ánimo y como vivimos las experiencias.
    Con sentimiento

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    1. La cita de Larreta es sabia, pero los viajes se hacen de muchas maneras y con muchos recursos. Cada cual debe saber cómo sentir, percibir. Pessoa se dispersaba para regresar al centro de sí. El centro de uno no es la renuncia a la imaginación. Estado de ánimo, experiencias...un mundo en ebullición que cada individuo debe poner en la sartén. Salud.

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  6. Solo una imagen: Diamante muy muy pulido versus diamante en bruto. Nada más. Me explayaría demasiado si recurriera a las estrellas y la diversidad de nomenclaturas emocionales. No serviría para algo en la presente circunstancia salvo a conocedores de la materia y no voy a hacer perder tiempo ajeno ni propio.

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    1. Metáfora del carbono puro cristalizado, por lo que veo. Si lo bruto se pule dentro de uno, sin necesidad de exhibición de sus brillos, ¿qué mejor labor personal? Uno debe buscar placeres y satisfacciones para sí, con o sin carta astrológica, oiga.

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    2. Mi cuestión astrológica no va por ahí, convencional oiga. Mas bien tiene que ver con el arte de los fogones, con la investigación científica con los elementos de la tabla periódica en un laboratorio oculto. Se sorprendería usted cómo lo estoy haciendo continuamente, como una cría. Espero que no se trate de algo peor, pero si el mundo lo considerara, me apearía en marcha y no le arriendo la ganancia al actual convencionalismo. Las religiones son excrementos del pasado ahora la misma dinámica se ha trocado en propagandas diversas, politizaciones idem, "psicologamientos" idem. En fin nadie estamos exentos. Mi persona prefiere elegir sus cartas dentro de lo posible al igual que su juego. En silencio y sin exhibiciones por naturaleza intrínseca.
      Placeres y satisfacciones....ufff toda una vida completa y seguirá...se trata de una dinámica interna en la manera de interpretar la existencia, aparentemente intransferible salvo por vía genética, es decir química.

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    3. Sigue así, estás cargada de vida, que esa intensidad no te la birle nadie.

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  7. Me la he dejado birlar en demasiadas ocasiones porque soy bastante boba y era demasiado inocente, pero por lo visto hasta la fecha, sin entender bien cómo, salvo el subterfugio astrológico que me ha servido de báculo, resulta patente que la vida regresa a mi terreno de forma repetida. No hago nada especial solo seguir mi naturaleza, observar e intentar seguir "jugando".

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    1. Ya sabes que donde hay báculo hay bendiciones...y tesoros (tú eres banco y sobre este banco edificaré etcétera) Me apetecía hacerte la broma. ¿Sabes? A veces tengo la sensación de que la vida son círculos concéntricos; otras veces me parece un bumerán. No estoy seguro de que exista el eterno retorno, pero sí un cordón umbilical que aun llegando a viejos no se ha terminado jamás de romper. Hasta que...

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  8. La renovación necesaria para no dormirnos en nuestra propia piel.

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    1. Los caminos de esa renovación que citas a veces son solo propuestas individuales que no llegan a nada. La expansión a través de los heterónimos del gran Pessoa revela una personalidad que no se ve encerrada en unos límites. Para mí siempre me pareció una genialidad además de que él necesitara ser y manifestarse en sus creaciones literarias como lo hacía.

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