viernes, 31 de octubre de 2008

Los signos de la nada


Y oyes que tus manos son dos preguntas
que tratan de coger algo
incorpóreo
innombrable
en el vacío.
Dos signos que caen
por su propia gravedad, inertes,
con expresión perdida.
Y cuando crees que te apoderas de ese algo
incierto
que habita en el espacio despoblado,
¿qué estás catando con la dúctil fragilidad
de tu tacto?
Nada palpas
sino el aire, el silencio,
la soledad,
el abandono que te remite al origen.
Trasegando tu sombra
te aligeras de las circunstancias:
no te interesa ya dónde te ubicas.
Acaricias esa nada
frutal y ácida,
esa carencia que rompe en balbuceos
nuevamente,
y vuelta otra vez a tejer el hilo
de la nada.
Tanta ausencia
conduce tus pasos a las estancias
donde se fraguan los paisajes albos.
Un día despertarás
privado del sentido.
No advertirás la luz de hielo
que se filtra por la persiana de tu cuarto,
mas no sentirás frío alguno.
La nada no es gélida,
la privación humedecerá
en un gesto contrito de piedad
tus labios entreabiertos,
siempre rasgados por la sed.
La nada te acunará,
conjugará el retorno imposible,
cual cántico de escolares:
no soy
no eres
no es.
Una voz, ¿un eco?
susurrará desde el desierto:
no serás.
Sólo la nada.

(Dedicado a Stalker, a Ana, a Clara Janés y a Chantal Maillard, para que no se sientan solos en ese tanteo de la nada)

4 comentarios:

  1. El cielo está limpio.Pero desde la torre han caído dos gotas.Durante un minuto, me cambiaría por Stalker, Ana, Clara Janés o Chantal Maillard, para sentir una doble emoción: la de la lectura en sí, y la de ver como esas palabras se convierten en manto cálido para que la nada no los pueda tantear.

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  2. La clave de esas dedicatorias está en que los dos primeros, desde sus respectivos blogs exploran también las dimensiones del alma y de la racionalidad, y traen a nuestro conocimiento las prospecciones de otros, tal como las dos poetas mencionadas.

    Las gotas caídas pueden o evaporarse o humedecer el suelo para que éste sea fértil y no yermo, no desierto. Yo preferiría esto, pero no soy el Señor de los Elementos.

    Si esa columna de palabras que sube y baja por la Torre le han causado emoción, vd. me la transmite a su vez. Uno nunca sabe lo que va a suscitar sus palabras en el otro. Gracias, anónimo. Puede vd. seguir transcurriendo cuando guste por estos espacios de claroscuros...

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  3. ¡Gracias, Fackel! Me siento conmovido por esa dedicatoria y esos nombres, todos juntos.

    El poema es excelente. Ya sabes que pienso que no necesitas escribir verso para hacer poesía: te sale sola en la prosa.

    ¡Abrazos!

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  4. gracias, fackel. tu escritura me admira -no suelo dejar comentarios por aquí pero mis ojos suelen detenerse admirados, tanto en tus entradas como en los comentarios que dejas por aquí y por allá, nunca decae tu lucidez, al contrario que la mía, que tiende a apagarse y dejarme a oscuras.

    no estamos solos en la nada, es bueno saberlo porque a veces no se entienden demasiadas cosas y dejo de sentirme. en fin, me dejas a flor de piel. un abrazo.

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