sábado, 24 de octubre de 2026

La logia melómana

 


Veo y escucho en el museo a un cuarteto tocando ante un auditorio especial. Es un marco que se presta a la connivencia entre vivos y muertos. Vivos que interpretan una composición. Vivos que escuchan no sé si atentos o despistados los compases. Y muertos de mármol que...¿cómo se te ocurre llamar muertos a los bustos?, me corrijo enfadado conmigo mismo. Puede que algunos lo estén, o simplemente durmientes. Acaso los que representan a emperadores, a prohombres, a militares, a nobles. Salvo que en su estado actual quieran resucitar con otros sentimientos a la llamada desconocida para ellos de esta música. Pero, ¿podría decirse que los que retratan a filósofos o poetas también están fenecidos? Pongamos que uno de ellos se trata de Pitágoras. ¿Qué parte de sus teorías no sigue hoy en vigor? Pongamos que otro es Esquilo. ¿Qué drama suyo no refleja comportamientos y mundos que no los percibamos aún actuales? Y si otro es Lucrecio, ¿qué visión materialista suya sobre la naturaleza y los hombres no se ha afianzado en nuestros días? Quién sabe si en otro busto, no identificado, está Safo. ¿Acaso el empeño de su pasión erótica y el modo de cantarla ya no existen? Veo allá a Ovidio. ¿No son aún adecuadas sus recomendaciones sobre el arte de la entrega no solo al saber amar sino al saber vivir? Y si aquel otro busto es de Epicuro, ¿no nos está urgiendo con sus planteamientos, y ahora en nuestro tiempo más que nunca, a que disfrutemos de lo provechoso y estimulante de la vida no solo para la satisfacción sino como pulso y conjura a la muerte?

Se me antoja de pronto que los escuchantes vivos sobran o no acaban de saber estar. Los veo como ajenos a una comunión más íntima. La que de verdad vincula a los músicos con los bustos. Diría más. El cuarteto está tocando realmente para las estatuas, y por el gesto y el porte de estas se diría que además de una latente atención se admiran receptivas ante los sonidos armónicos que se extienden por la sala. En nuestro tiempo la música era otra cosa, andan pensando las personalidades de los bustos. Y se hacen una pregunta incisiva. De haber tenido acceso entonces a estas armonías, ¿hubiéramos sido de otra manera? Tal vez ellas no saben que aún no ha llegado el tiempo, y acaso nunca llegue, en que el arte cambie definitivamente toda la naturaleza humana.

Tras el concierto, una vez que los intrusos vivientes y los maestros musicales se han ido, cuando la luz se apaga pero los bustos se relajan, los comentarios de estos serán fructíferos y, sin duda, gozosos. Mereció la pena haber llegado hasta este siglo tras haber estado enterrado milenios bajo unas ruinas olvidadas, diría un matemático. Olvidarme de mis leyes y mis gobernanzas para hallar esta belleza ha sido inenarrable, comentaría un Pericles. Me sobra todo el laurel que lucí durante mi vida al lado de estas melodías, saltaría tal emperador. De haber conocido esta música mis campañas militares habrían sido menos sangrientas, apostillaría cierto general harto condecorado. Y así se irían haciendo confidencias cuantos personajes encarnan las demás hermas que creemos mudas. Las logias de los bustos son parlanchinas y desde la oscuridad desafían su pasado y se burlan en el presente de los visitantes del museo.



*Fotografía de un concierto en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

22 comentarios:

  1. Qué imaginación la tuya,pero los muertos no hablan,si lo hicieran le contestariamos con broncas y críticas,volverian al silencio,otra cosa es que nos miren y hasta algunas veces nos avisen de algún peligro.
    Saludos

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    1. Son las estatuas las que hablan por los muertos y, en su defecto las sombras errantes. En lo que a mi percepción se me refiere los muertos hablan con frecuencia en mi mente. Y el que diga que no lo hacen en la suya miente.

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  2. Muy imaginativa trama que has sabido armar con irónicas moralejas.
    Un abrazo

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    1. El tema de las estatuas y su integración con los humanos me fascina. He escrito en otras ocasiones sobre los diálogos de ellas. Aquí me he quedado corto, pero era mejor así.

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  3. Los bustos suelen ser bastante cotillas, pero dentro de un orden, en un escrito más que imaginativo, yo diría que mágico, en la línea del realismo fantástico sudamericano.
    Saludos

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    1. El orden de las estatuas se nos escapa a los humanos. Quedarse encerrado con ellas en un museo u otros lugares no da mucho resultado. Si saben que estás presente callan o hacen mutis por el foro.

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  4. Fáckel, tantas horas y tantos días juntos habran he hecho que se conozcan todos muy bien, se habrán contado confidencias y sabrán todos lo que verdaderamente ocurrió en cada uno de sus tiempos.
    Salu2.

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    1. Incluso habrán hecho nuevas amistades, transgrediendo el tiempo, las ideas y las éticas.

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  5. ¡Jolines, hermano! 😳 Apaga la parte del cerebro que no sirve para otra cosa que escuchar la música. Créeme, es delicioso.

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    1. Anda, ¿no sabes que no solo de música exterior vive el hombre?

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  6. El problema de pensar es que siempre nos asaltan ideas impensables.

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    1. Pues ya ves, los humanos somos capaces de pensar lo pensable, lo impensable y lo que está en camino.

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  7. El mejor público. No molestan ni comen palomitas. Así da gusto tocar.
    Salud.

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    1. En realidad me llamo Cayetano.

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    2. El público formado por los bustos siempre está sumamente atento. Ponte delente de uno y verás cómo te escucha.

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    3. Imagino que también en la ficción te llamarás del mismo modo. Ya sabes que los humanos debemos reconocernos en lo tangible y en lo fantasioso.

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  8. Pocas dudas me van quedando de que los muertos se la pasan mejor qu elos vivos.

    Saludos,
    J.

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  9. M'agrada molt aquesta entrada, sobretot la cultura que hi demostres. Ovidi era massa bo, amb la seva Ars amatoria, per això el devien desterrar. I és veritat que cap dels filòsofs dels quals parles està superat.

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    1. Todos aportan algo en estos tiempos que vivimos. Recurrir a leer su pensamiento a mí me aporta serenidad como poco, en estos tiempos. Con Ovidio, ya que lo citamos, me lo paso bien.

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  10. El museo Arqueológico de Nápoles es una auténtica maravilla, habría pagado por poder colarme en la última fila aunque fuese para verlo de puntillas :)

    El problema es que los muertos aprendieron tarde la banalidad de sus esfuerzos, la necesidad de buscar la belleza en otras cosas.. Los vivos nunca aprendemos, ¿verdad?

    Me ha gustado mucho, gracias

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    1. Los fondos del museo de Nápoles son asombrosos.

      Pienso que los vivos vamos aprendiendo, porque la vida, o lo que llamaba el poeta como camino, es ir aprendiendo, siempre yendo. Lo interesante de la edad avanzada es que se puede ver todo con más claridad, aunque otra cosa es si se quiere o si las neuronas de cada cual lo permiten. Lo fastidioso es que no poemos rectificar el pasado y que vamos contrarreloj para madurar nuestro conocimiento. Pero mientras se pueda, merece la pena.

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