viernes, 7 de agosto de 2026

La broma

 


"Nadie nos ha dicho la verdad, la verdad ya no tiene defensores sobre la Tierra, es demasiado difícil de concebir, y aquellos que penetran en ella serán cada vez menos numerosos".

Albert Caraco. Breviario del caos.


La sombra me habla. Me dice: la vida es una broma. No te sorprendas que vaya yo a mi aire. La miro de soslayo, luego la encaro. Desde cuándo eres filósofa, pregunto. Desde cuándo tratas tú de explicarte a ti mismo, pregunta. Porque lo tuyo ha sido siempre buscar significados en los comportamientos de cada etapa de tu vida. Tienes razón ahí, sombra, pues si no trato de conocer mis propios porqués, que pocas veces lo logro, cómo podría entender algo de los demás. Acaso deberías plantearlo a la inversa, replica la oscura. Intenta aproximarte a un conocimiento del otro y, en general, del mundo exterior y puede que de ese modo sepas de tus propios pasos. Mi sombra es rebelde. Polemizo y ella se vuelve más guerrera. Pero siempre hay un espacio interior donde lo que hay fuera de nosotros, insisto, no penetra, bien porque nos resistamos a ceder algo de nuestra naturaleza más primitiva o por soberbia. Un territorio que permanece sin ponerse a prueba, sin entrar en acción. Elemental y turbio, pero que lo percibimos inaccesible y nos hace sentir dueños y resistentes. Los últimos refugios pueden ser un lastre, no una salvación, me argumenta la sombra. Nadie está hecho de nada, nadie puede esconderse en la nada. ¿O crees que yo he salido de lo inexistente? Me he nutrido de ti, he crecido contigo, y no me he cruzado en tu camino para ser tu esclava sino para demostrarte que una sombra no es exactamente el reflejo de la masa que la proyecta. Que aparenta, sí, porque debe sobrevivir, pero que te mira de frente mucho más que tú a mí. Yo no te ignoro ni te desprecio, me justifico ante sus revelaciones. Ella adquiere entonces un tono bravucón, defensivo. Pero tampoco me tomas en serio. He sido para ti una mera imagen colateral. Bien, dirás que vivir es un sistema de representaciones. Unas con cuerpo tangible, otras con cuerpo imaginario. Tal vez el imaginario se imponga cada día más en nuestro cuerpo total. Tal vez tantas manifestaciones que damos como consolidadas y firmes, como producto de nuestro hacer, como fecundidad de nuestras relaciones humanas no sean sino ficciones. Acaso vivamos entregados a un conjunto de fantasías a las que concedemos carta de autenticidad y por las que nos regimos sin pausa. Sería entonces una broma, digo. Está siendo una gran broma,vcon frecuencia de tintes negros, y me cuesta ser cómplice de ello, dice la sombra.



*Galería de copias de Arte Clásico del Museo Nacional de Escultura de Valladolid en la Casa del Sol.  


2 comentarios:

  1. La broma infinita, en la que la sombra se equivocó de dueño.

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  2. Dudo que se pudiera vivir con la verdad en la boca, antes bien, todo aquel que la proclamara sería tildado de falto tacto. Hoy hemos cambiado incluso el vocabulario para hacerlo todo más permeable, más dúctil, mucho más manejable.
    Jugamos al diseño de las palabras pensando que eso es "diplomacia", cuando lo que es, en realidad, un engaño aceptado por todas las partes.

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