No tengas dudas, joven. Henos aquí a nosotros, longevos por no cuestionar nada. Tenemos salud, tenemos sobrados recursos de subsistencia, gobernamos una familia, influimos en las esferas sociales. Somos considerados y sumamente reconocidos. Nuestro esfuerzo nos ha costado y no todo ha sido miel sobre hojuelas. Muchas zancadillas nos han puesto por el camino pero las sorteamos y las nuestras resultaron ser más hábiles. ¿Crees que solo aprendimos en los libros y en las doctrinas de nuestros ancestros? No. El fluir cotidiano es el auténtico tratado del saber reconducirnos y adaptarnos a las circunstancias. Las gentes llegan hasta nosotros pidiéndonos consejo o que les facilitemos lograr un puesto o el modo de salvar la ley humana si caen en en alguna infracción. Saben que influimos en los gobernantes y se nos escucha en las instituciones. Así que no nos avergüenza admitir que estamos, a nuestra manera, en la cúspide del poder, aunque la palabra poder no nos guste, demasiado chabacana. Preferimos llamar ascendencia. O autoridad. O mentores. Pero eso sí, nunca nos manchamos la mano. Nosotros no ejecutamos, solamente sugerimos, instruimos o contribuimos a deshacer las indecisiones. Tenemos lo justo en nuestra posición de bienestar, aunque ¿quién puede oponerse a recibir más si el hacedor del universo o nuestro pueblo nos lo obsequia? ¿Cómo negarnos a colaborar con quien tiene el mismo estatus que nosotros, en este u otro país, y trata de compensarnos? Que las gentes nos sean generosas no es ningún pecado, sino la muestra de agradecimiento y complacencia por nuestra preclara orientación. Ellas necesitan quien ordene sus mentes y conduzca sus pasos por un camino lo más enderezado posible. Precisan de la seguridad no solo de las armas o del correcto funcionamiento del mercado sino de unas directrices sabias. El mundo es siempre tan confuso, ¿verdad? Así que no te dejes enredar, muchacho, con teorías nuevas que no lo son tanto o con ideales que no conducen a ningún lugar bueno ni duradero. Ni garantizan una larga y apacible vida. Porque, ¿qué prefieres tú? ¿Crecer como uno más que será vendido al mejor postor? ¿Trabajar las tierras de otros o desgastar el cuerpo en una fundición? ¿Perder la salud y rechazar una existencia plácida remando en las naves de los mercaderes? ¿Acabar como un zarrapastroso al ir por ahí pregonando formas de vida irrealizables? ¿Enfrentarte con la autoridad secular que sabe defender lo que es el bien para todos? Convéncete, hijo, que solo se salva uno adaptándose a lo que funciona, mal que bien, pero que es y debe ser incuestionable. Para que esto sea posible hemos heredado leyes sabias, mamado una moral intachable, respetado preceptos de ancianos y profetas. La sacralidad de los libros es la fuerza de la transmisión oral de quienes nos precedieron y que debe permanecer incólume. No te ocultamos que nos gusta discutir contigo. Eres tan bisoño. Nosotros también tuvimos interrogantes en nuestra juventud. Fue tan hermoso como útil para descubrir que solo hay una verdad, la de la aceptación. Incluso la de la resignación. Además este intercambio del saber con la inocencia sirve para ratificarnos en la seguridad que nos conceden nuestras certezas. Ah, ¿que insistes en que una certeza o una teoría o una convicción no es la verdad? Qué fijación tienes, joven, con esa palabra tan difícil de precisar. ¿De dónde la has sacado? Claro, de tus lecturas prohibidas. De las influencias de otros pensamientos que llegan de lejanos países. De tus excitadas hormonas que te hacen volar a paraísos fantásticos. Pero ¿a qué tú mismo no sabes definir ese vocablo?
Se hace el silencio. Hay una especie de conspiración en el grupo que rodea al joven. Este sonríe divertido. Los ancianos se sienten inquietados por su actitud. Bien, ¿qué tienes que decirnos?, le inquieren. Que os dejo por imposibles, responde el otro. Nos veremos otro día.
*Alberto Durero. Jesús entre los doctores. 1506. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.
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Hay mucha gente sacando partido del no tocar, no cambiar.
ResponderEliminarO cambiar para peor.
EliminarCarcamales que aceptan el sistema más por conveniencia que por convicción. Vejestorios prostáticos de cincuenta y seis años e incluso mayores.
ResponderEliminarSaludos.
Aquí hay carcamales aún no prostáticos pero de 18 a 40 años que van a votar a lo más reaccionario yendo contra sus propios interseses. Un cambio del cangrejo (qué diferencia con la mentalidad que tuvimos en nuestros tiempos)
EliminarMe gustaría puntualizar alguna acepción, sin ánimo de polemizar, porque no es mi casa y no me considero con ningún derecho.
ResponderEliminarSi traspasamos el escrito al momento actual, pienso que va por ahí el tema, al menos en alguna respuesta, decir que todos los que votan son mayores de edad, que tienen su cultura privada o pública, pero la tienen y que están en su capacidad mental de emitir su juicio.
Yo nada tengo que reprocharles, pienso, eso si, que la "Belladona" es apetecible, pero es mortal.
Ya traspasados los setenta, y por mucho, pienso que me he reventado el corazón (literal) trabajando (como todos los de mi generación), y que no se me ha escapado un minuto sin darle a los libros (como la mayoría de mi generación).
Que lo que se tiene hoy es por el sacrificio de ayer, y que lo que se tendrá maña es por lo que se haya (vote) hoy.
No quiero imponer nada, ya dije, y repito, que no soy comisario político de nada, que no represento a nadie, y que los resultados se verán cuando los ultraconservadores entren en el poder.
Sólo así, no hay otra manera, se verá la reacción, no ahora, que lo único que se ve es que los negros y los moros nos roban el trabajo, ese de servirnos la cerveza un domingo en la terraza, a precio de lunes normal y sin cotizar.
Salut
"Que lo que se tiene hoy es por el sacrificio de ayer, y que lo que se tendrá maña es por lo que se haya (vote) hoy."
EliminarHe ahí el quid. Y que el peso de la ignorancia, de la inexperiencia, de la moda, en unos casos, aliándose con la anti Ilustración y anti Democracia de los oportunistas que quieren asaltar el poder para un retroceso puedan dar un giro peligroso es lamentable.
Eso de quienes nos roban el trabajo no lo entiendo del todo muy bien.
Se suele decir que vienen a robarnos el trabajo, FACKEL, los moros y los negros, trabajo que no quiere hacer nadie, (camareros, mozos, barrenderos, recolectores de fruta, camareras de piso en hotel, repartidores, gente de Glovo, cuidadores de personas mayores...)y menos trabajar un día festivo, a precio de lunes...y sin asegurar.
EliminarY más cosas. Aclarado.
EliminarEs obligado a los jóvenes de asustar a los viejos, aunque sea para evitar que se acomoden del todo.
ResponderEliminarSaludos
Pero hoy la dirección de una cierta juventud no es precisamente muy afortunada en cuanto a su supuesta manera de luchar para ellos mismos.
EliminarEl chico,le dice a todos :pero qué me vais a contar a mi,si me negareis por tres veces,me venderás por treinta monedas de plata.Para colmo terminaré mi vida en una cruz para redimiros de vuestros pecados.Encima me dais la lata.
ResponderEliminarEs que se acerca la Semana Santa,los andaluces tenemos una forma extraordinaria de celebrarla.
Saludos
Que el magnífico cuadro, de la maestría de Durero, se base en tema evangélico no quiere decir que el texto se ciña al mismo. Lo bueno de muchas imágenes de aquellas escrituras que parecen contar una historia determinada de un personaje determinado y para unos seguidores determinados es que son imágenes que podrían extrapolarse, tal como me ha apetecido.
EliminarHay siempre un verdadero poder detrás del poder que impide que entre aire fresco, tan necesario.
ResponderEliminarUn poder auténtico tras los poderes ficticios. La pena es que estos creen que cuentan algo. Pero solo hacen parte de la tarea al otro.
EliminarSi algo sobra en este mundo y este tiempo son los enredadores.
ResponderEliminarAnder
Y tanto. Pero les gusta ocupar espacio e interferir nuestro tiempo.
Eliminarel problema es que nunca queremos que el sistema sea justo, queremos que sea injusto, pero a nuestro favor...
ResponderEliminarMuy en la diana. Tal es el sistema en que vivimos, aunque otros de tantos territorios mundiales lo pasen fatal.
EliminarFáckel:
ResponderEliminarcomo decía aquel señor de bigote: estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros...
Salu2.
Julius Henry Marx fue un genio.
ResponderEliminarhttps://lasilladek.blogspot.com/2017/08/la-leccion-de-billar-de-julius-henry.html