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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








viernes, 31 de julio de 2015

Hallazgos: un poema de amores imposibles

















Hay decenas de poemas ocultos, centenares, tal vez miles. No sólo poemas que una vez aparecieron en un libro del que no se supo más. O poemas que, aun editados y reeditados, aún no habíamos tenido tiempo u ocasión de leer. Naturalmente planteo esto desde una visión subjetiva y bífida, mi yo receptor y mi yo ignorante. Hay poemas en fragmentos -¿no lo son acaso lo que nos ha llegado de Heráclito y no digamos los de Safo?- bien porque se hayan perdido por el camino o porque son así. ¿Son menos poesía por rebosar fragmentación? ¿No tiene lazos el pensamiento filosófico con la poesía? Cuando Heráclito dice: El sol es nuevo cada día ¿no poetiza? Cuando Lao Zi dice El que sabe no habla / el que habla no sabe, ¿qué expresión pone en marcha? ¿Dónde empiezan y dónde terminan la forma y el contenido en la poesía? ¿Está la poesía delimitada por el lenguaje o va más allá y genera sobre todo sensación? Su ritmo ¿no tiene que desembocar en desatar en nosotros el asombro, esa perdurable y dichosa perplejidad que, de vez en cuando, a veces muy de ciento en viento nos toca con su ay? No quería ir por ahí ahora mismo, pero los desvíos a veces nos conducen a los caminos principales, como todo en la vida. Pensaba, y al pensar hago un homenaje, en tantos poemas ocultos que fueron escritos sobre tablas de arcilla y los añicos de ésta fragmentaron y sobre todo extraviaron cuanto decían. Pienso en pergaminos roídos por el olvido, en los libros devorados por hogueras intolerantes, en los poemarios víctimas de las modas efímeras y, por qué no, en los trazos brevísimos sobre la arena de una playa y que el océano engulló. 

(Uno descubre poemas no leídos -y le quedan tantos por disfrutar- que otros conocerán. Pero la tendencia, y a veces obsesión, por el descubrimiento es como el tierno deseo / y nube insinuante, que diría Cernuda. Mi descubrimiento poético de hoy es de Darío Jaramillo Agudelo, de su serie Amores imposibles

"Que no nos vengan con los azarosos amores posibles,
que ni a ti ni a mí sus ansias nos toquen,
que no haya cuerpos que contaminen esta deliciosa entelequia,
que tú sigas siendo sin saber lo que eres,
un amor imposible,
y que yo te ame sin creer nunca que te alcance)



jueves, 30 de julio de 2015

Hallazgos: encerradero






















No todo hallazgo es novedad. Como tampoco todo lo que llega nos aporta y no digamos nos deslumbra. De hecho acaso hoy día hay más nuevas fútiles que interesantes. En parte porque lo importante no se nos muestra, bien porque se nos oculta, bien porque no se explora. En parte porque la recurrencia conque se nos narran los acontecimientos, cercanos o lejanos, nos causan la impresión de lo ya conocido. Ignorantes de nosotros que apenas sabemos ni la composición de una partícula y despreciamos la contribución y la belleza que encierra cada átomo. Un hallazgo puede ser sencillamente un reencuentro. Personas, espacios u objetos se nos muestran de pronto, tras un tiempo sin haberlos percibido, para admirarnos. Reencuentros no solamente con la imagen, sino con la imagen que es traída por otra imagen. Porque una imagen, sobre todo si tiene vínculos con el pasado, no es lo que vemos, mejor dicho, lo que creemos ver. Es sobre todo una adecuación de nuestra persona a un tiempo redivivo.


(Aún hay por mi barrio de infancia ciertas huellas vivas. El escribiente de estereotipos  -ejercicio que diariamente practica el periodismo al uso-  diría que son mudos testigos, y se quedaría tan ancho. Puede una casa estar deshabitada. Puede un encerradero resguardar unas parras. Pueden unas galerías sobrevivir sin rostros que miren desde ellas. Puede la puerta estar cerrada a cal y canto y sus goznes oxidados. Yo escucho rumores cuando paso junto a una de esas casas. Veo mujeres con moño, hombres en mangas de camisa y me llegan voces infantiles jugando en el patio. Hasta el pozal sumergiéndose de golpe en el fondo del pozo pone humedad en mis labios)




miércoles, 29 de julio de 2015

Celebración














Hoy contemplo de nuevo tus ojos
incalculables
tus facciones de polluelo atento
al asombro
cuando apenas el tiempo existía
                                                  (la niñez no es tiempo
                                                   es un florecer sin fechas
                                                   que solo sabe de eternidad)

Mis ojos se han humedecido
de partículas invisibles
que se resisten a desprenderse del hombre viejo.

La memoria echa un pulso a la pérdida
                                                  (es una constante pelea
                                                   que acaba en tablas
                                                   hasta la última fuga)

Duele el recuerdo de los días más felices
retenidos
que ignoran el desgaste cotidiano.

No ha de haber rendición
ante el vórtice incesante de la vida
                                                  (usa la herramienta
                                                    de tu gozosa admiración
                                                    por los descubrimientos perennes)
                                               
Hay que seguir aun sin saber
a dónde habremos de llegar
                                                  (la inercia es un don
                                                   que atrae la voluntad
                                                   y no su condena)

Tú creciendo, yo creciendo
todos haciéndonos prolongación
de cada piedra de cada suspiro de cada risa.

Celebrándonos.


                                                 
       


martes, 28 de julio de 2015

La gata de la vecina





















Respingo. Yo, que me considero lo menos felino que imaginarse pueda me vi de esa guisa esta mañana al abrir la ventana. Ella me miraba sin apenas verme. Yo le miraba sin mayor esfuerzo de comprensión sobre su mundo. Ella exploraba. Yo escudriñaba sus movimientos y sus descansos. Ella no alcanzaba a averiguar mis intenciones. Yo afinaba la cámara para sacarla guapa. Ella husmeaba lenta y deslizante los bordes y los rincones de la poyata. Yo daba golpecitos secos en el cristal para atraer su atención. Ella permanecía atenta a cualquier ejercicio brusco por mi parte. Yo controlaba mis instintos y creo que por primera vez en mi vida no he espantado a un gato.Tengo la sensación de que todos los gatos tienen la misma cara y que ellos opinan parecido de nosotros. No, no me lo ha dicho. Sólo bastaba verle la jeta.



lunes, 27 de julio de 2015

Cecil. Noticia de agencia














Al viejo tamtan que atemorizaba a los colonos europeos ha sucedido el poderoso rugido de los últimos leones de África. La agencia Leónica Press informa que a raíz del asesinato en Zimbabue de Cecil, presuntamente a manos de un español ocioso y rico, los animales de esa especie se están organizando para desplazarse hacia el norte del continente y atravesar el estrecho de Gibraltar. Como cualquier clan al que decapitan a uno de sus líderes los leones saben perfectamente sustituirse de inmediato en su liderazgo y tomar las decisiones oportunas. Para ello han establecido conversaciones urgentes con otras especies también afectadas por la cacería desenfrenada en orden a hacer un frente común que rompa los márgenes de sus hábitats y emprendan una ofensiva en toda regla. Consideran que los millonarios españoles, acostumbrados en otro tiempo a matar a individuos de su propia especie en una cruenta guerra civil, se sienten tan frustrados en sus prácticas de sangre que ya no les basta la suerte taurina y se han convertido en principales participantes de la masacre de especies animales en África. Según informan servicios de espionaje occidentales, los leones africanos podrían invadir los aún abundantes latifundios del centro y sur de España, determinados puertos deportivos, urbanizaciones de la alta burguesía, incluso llegado el caso las sedes de algunos consejos de administración empresariales así como notables organismos institucionales del país donde es práctica común tocarse las pelotas, impedir el daño ajeno y enriquecerse de modo fraudulento con cualquier motivo a costa del sufrido contribuyente. Se ignora si las autoridades del estado monárquico de esta parte del Estrecho están haciendo algo en orden a colaborar con las autoridades de Zimbabue para averiguar la personalidad del presunto homicida de leones. No obstante, todo da a entender que la muerte de Cecil no es sino la punta del iceberg de una actividad extendida entre los privilegiados españoles y, por supuesto, de muchos otros occidentales. Esos mismos patriotas que si mañana la economía viene mal dada, es decir, todavía peor, no dudarán un instante en sacar sus capitales a paraísos fiscales para procurar la bancarrota de una nación y volver a las andadas.

Lean y saquen conclusiones:

 http://elpais.com/elpais/2015/07/27/ciencia/1437990170_298773.html




 

domingo, 26 de julio de 2015

Hallazgos: una foto dentro de otras fotos
















Un relato está repleto de fotografías. Imágenes de cerca, paisajes lejanos, objetos que se mueven, estancias detenidas, individuos que se desenvuelven. Son textos que nos aportan una visión demediada. No porque no esté repleta de detalles que el autor aporta, que en ocasiones son abundantes cuando no farragosos, sino porque la descripción es solamente una mirada parcial, la que el mismo autor ha prefijado para desarrollar la trama. Luego, al seguir la narración el lector pone sus propios matices, manteniéndose fiel al dictado del autor o improvisando variaciones formales de acuerdo al gusto o a las representaciones subjetivas de cada uno. Emisor y receptor difieren en su capacidad perceptiva. Por supuesto que un relato, sobre todo si es complejo y rico, además de fotografías aporta sonidos, ritmos, sensaciones, ambientes, pensamientos, sueños, etcétera. Para mí todo eso que compone un relato es algo así como un gran ejercicio fotográfico multidimensional que sirve para que mi vida sea otras vidas. Un tipo deprimido, un viajero por otro territorio, un amante ajeno, un individuo privado de libertad, un artesano de otros oficios, un pendenciero, o simplemente un paria carente de tierra a la que llamar propia.

(Las librerías de viejo suelen reservar pequeñas sorpresas. No solo los libros en sí, que si encuentras algo valioso o agotado te cuesta un ojo de la cara, sino lo que contienen entre sus hojas más allá de los textos o de las reproducciones gráficas. Una carta, anotaciones sueltas en sus márgenes, entradas de cine de tiempo inmemorial, dedicatorias rechazadas por un dedicado ingrato...o una fotografía. Me he encontrado de todo. ¿Decidió la compra de Fin de fiesta de Juan Goytisolo el hecho de que jamás había leído la novela y que además estaba tirada de precio? Tentativas de interpretación de una fotografía perdida entre las hojas descoloridas por los ácidos del papel)


sábado, 25 de julio de 2015

La bella Thermidor o Leda republicana




Hoy sería el día dedicado a la planta Artemisa, de estar en el día siete del mes Thermidor. Pero ni vivimos en tiempos de la revolución francesa ni en en el ruedo ibérico se han olido jamás los efluvios de un calendario republicano alternativo al romano. A mí me apetece admirar a la bella Thermidor, recreación de la Leda mitológica para adecuarla a la simbología republicana francesa. Poco se inventa en la historia del arte universal y la recreación una y mil veces de los temas sirve al menos para ver la capacidad de los artistas para interpretar mitos, acontecimientos y símbolos, registrar nuevas formas plásticas y renovar la mirada de los contemporáneos de cada tiempo. No es poco. Ay ese sutil cisne tras el que se oculta Zeus dispuesto a hacer suya a Leda, a Thermidor, a la Revolución, a la República. Pero admírese el detalle de ese mango de sujeción de la jofaina. El fauno lascivo, musical y acechador bien sabe de la capacidad humana para inventarse a sus dioses. O ¿tal vez lo que seduce al fauno es la belleza en sí misma?



miércoles, 22 de julio de 2015

Hallazgos: la belleza ígnea





No hace falta buscar la belleza. Ella te encuentra a ti. Tú sólo tienes que ser receptivo. Dejarte embriagar. Aislarte de la grey. Vaciarte de naderías. Desarmarte de pensamientos. Librarte de las palabras. Como mucho, conceder una interjección. No te prives del don de la mirada. La belleza siempre es epifanía. Para tu goce. 


(El ocaso prometía ayer tormenta. Era ya tarde y los truenos escuchados dejaron pasar de largo la electricidad sobre nuestras cabezas. A otra parte iría la furia del cielo. Fue un disfrute contemplar aquellas nubes preñadas con los últimos fuegos del día) 



martes, 21 de julio de 2015

Diálogos de una espera baldía




¿De qué hablarán los miserables de la Tierra mientras esperan a ni ellos saben bien qué? ¿Charlarán sobre la incertidumbre? ¿Sobre las historias que las mafias les hayan contado acerca de lo bien que van a estar en Europa? ¿Sobre que no tienen nada que perder porque allí de donde proceden van a estar peor? ¿Se contarán señuelos ya que huyen de las realidades? ¿Pensarán que van a ser acogidos porque unos seres humanos, supuestamente cultos y desarrollados, no rechazan a otros seres humanos? ¿Hablarán de las elecciones políticas, de la independencia, de las vacaciones pagadas de verano, del puesto de trabajo en su empresa, del Barça, del modelo de coche que se van a comprar en cuanto puedan...? ¿Qué han escuchado estas gentes acerca de la vida donde viven los ricos y en que no todos son ricos? ¿Qué migajas esperan recoger, acaso las migajas de las migajas? (Esta frase no es broma: veo todos los días recoger restos de alimentos y hasta colillas por las calles) ¿Cómo será el lenguaje de los fugitivos de esa otra dimensión? ¿Son humanos, en fin? 

Hace mucho, pero mucho mucho, algunos aún creíamos en internacionalismos proletarios que iban a resolver los grandes problemas de la humanidad. Error de cálculo de aquellos teóricos: nunca supieron, nunca supimos, la dimensión que iba a adquirir el mal vivir de millones de seres de esa otra especie a la que no la reconocemos como nuestra. Y donde nuestros niveles de consumo se debían, se deben, en gran parte a los que ellos nunca tuvieron ni por asomo. Y lo peor, y asústense todos: ¿hay acaso una frontera nítida, asegurada y duradera entre la condición de esos sin nada y la nuestra?







(Fotografías tomadas hoy de una galería de fotos de El País, edición digital)





lunes, 20 de julio de 2015

Adolescencia

















Pero no sentí diferencia entre la noche y el día. Es lo que tiene permanecer absorto, la mirada en la corriente. Son atractivas las aguas, unas veces sumisas, otra perturbadas por la pequeña fauna de ribera. Y allí, al borde, se te antoja que también tienes un hogar. Acaso subterráneo, bajo los ribazos o entre las madrigueras de los hurones. Anduvieron buscándome. En las llamadas de los mayores me pareció percibir más extrañeza que preocupación. Hubo quien manifestó angustia en sus reclamos. Hubo quien recurrió al dolor de la familia. Hubo quien esgrimió el sonoro anuncio del castigo. Y entonces decidí no volver a casa. Desechar las iniciaciones. Desoír las obligaciones. Incumplir los mandatos. Y no crecí más como ellos hubieran querido que creciera. Y no me encontraron ya nunca en los territorios reservados a los adultos. Es lo que tiene ser un eterno adolescente.



(Fotografía de Álex)



domingo, 19 de julio de 2015

Acritud





















Fui y me adentré en el bosque para olvidar mi estéril acritud. A medida que penetraba en él me pareció que me convertía en destello. Sentí entonces la necesidad adolescente del saber y el disfrutar, pero con quietud. Sin el nerviosismo de las ideas preconcebidas. Sin la acechanza del resto de los animales. Sin la premura de tener vida adulta por delante. Y allí, al borde del arroyo, me calmé hasta la llegada de la noche.




Amor






















Con el sentido propietario e inmovilista de unos, que se creen portadores de esencias eternas, la actitud arrogante de otros que acaban de llegar al ruedo y se han autosugestionado con soluciones mágicas, el colaboracionismo permanente de los que dicen que son B pero siempre son A, la estupidez y la ignorancia de otros más que repiten los mismos errores, la entrega ciega de acólitos, la llegada de hornadas de oportunistas, el dominio generalizado del no pensamiento y el miedo de todos a los otros que acaso no es sino el miedo a sí mismos, sólo caminamos hacia un futuro cainita. Pero ¿qué cabe esperar de un país estúpido, de unos gobernantes que van a hacer sus negocios y de una población que vota allí donde le caigan más migajas? ¿Qué cabe esperar de un país que construyó un aeropuerto que costó 450 millones y sale a la venta por 10.000 euros, por poner uno de los últimos ejemplos de despilfarro y de ignominia? Dejadme por un día, por un solo día, ser visceral. Y corregidme, por favor, que alguien me diga que estoy equivocado. Que todo es un mal sueño desde perversas décadas anteriores. Ah, pero que nadie me invoque lo del amor a la patria. Claro, el amor nunca fue puro en ninguna parte. Qué risa y qué tonto yo.


(Ese dibujo lo hice a los diez años, cuando aún creía en los perfiles sencillos)


sábado, 18 de julio de 2015

Apacibilidad





...y, sin embargo, uno es hijo de aquello y del azar.

En memoria de los que no pudieron contar jamás sus días apacibles.




viernes, 17 de julio de 2015

Andariego
















¿No te pasa a ti?, me dice Walden. Me considero un andariego nato y cada vez más irredimible. No es una palabra al uso. Hoy la gente prefiere hablar del paseante o del viajero que, en realidad, son conceptos distintos. El aspecto más aparentemente literario de estos otros términos hace moda y la gente gusta de apuntarse a ellos. Yo he sido siempre, y sigo siéndolo, un mero andariego. A mí me gusta ir de aquí para allá, con apenas paradas estables. Naturalmente hay que detenerse de manera pasajera. Para coger fuerzas, para una charla ambulante y casual con otros, para tomar nota de un descubrimiento. Siempre sospecho de la intención de los paseantes, que parecen estar y no estar en este mundo; pero si ellos quieren ellos saben. También difiero de los viajeros, especie prácticamente extinguida porque hoy se llama viaje a cualquier cosa: cualquiera que se apunta a un desplazamiento organizado se cree que ya viaja. Yo, como bien sabes, apenas salgo de mi ciudad. Y sin embargo no paro en ella. Puedo sortear calles o repetir su tránsito, pero me siento satisfecho si mis sentidos se hallan a gusto y no te digo si me sorprendo con alguna novedad menor que en su modestia me resulta grata. Una hora leyendo en una terraza, el disfrute de un vino leve con alguna amistad, un recorrido con mirada profunda, si bien discreta, más allá de lo superficial. Patear la ciudad, decíamos cuando éramos jóvenes. Pues bien, los andariegos seguimos pateándola porque queremos mantener el registro de la ciudad vieja que, en muchos casos ya no existe, y comparar con lo nuevo, que no siempre está a la altura de lo que debe ser la bondad de una ciudad. ¿No te cansas nunca?, le pregunto con curiosidad ávida. Y Walden: sólo me cansa el poco aprecio de mis paisanos por valorar el don de disponer de una urbe, como una segunda piel acogedora.  



(Fotografía de Duane Michals)



jueves, 16 de julio de 2015

Ah
















Se lleva bien con ay, pero no se alía con facilidad con nadie que no sea la mente donde se suscita la necesidad que la motiva. No es que la voz ah sea menos expresiva. Lo que pasa es que es prudente, silenciosa, incluso velada. Muchas veces ni se vocaliza. Es un destello interior, un reflejo, un proceso. Algo nos sorprende o admira o descoloca. Entonces nos quedamos con la boca abierta y el ah permanece en tránsito y lo prolonga. Solo tras una fuerte resistencia de nuestra conciencia ante la captación de algo que estaba ante nuestros ojos y no lo percibíamos con claridad somos capaces de emitir un ah ruidoso, manifiesto, extenso. Hay también una emisión de ah traidora, falsa, para satisfacer al interlocutor. Un ah aquiescente, que confraterniza, que cede, lo cual no siempre es malo. Y algo dentro de nosotros nos dice: qué ah ni qué niño muerto, si no entendemos, si no nos asombramos, si no nos revelamos en la admiración y menos en el desvelo del enigma. Un ah pronunciado apropiadamente, en el instante preciso, con aire de reconocimiento nos acerca al otro. No desdeñar ese papel que el ah juega en ocasiones de aproximación, cuando no sustitución y acompañamiento, al ay. En ese momento algo se refuerza y el lazo de ah y del ay revela disonancias profundas en el hombre. De incierta superación.


(Fotografía de Lee Jeffries)


miércoles, 15 de julio de 2015

Ay














Qué hermosa palabra. Voluble, sensible, instintiva. De las que pueden existir sin pensamiento alguno detrás. De las que salen como por ensalmo. Es rápida, se prolonga, se repite, se desliza hasta la evasión. Es inteligente, como solo la inteligencia sabe gozar de tal condición: en lo más profundo de la materia de uno mismo. Es audaz, se precipita sin necesidad de razonamiento. Es benevolente, nos acompaña entre las fronteras quebradizas de la mente y la boca expresiva como ungüento del dolor o de la sorpresa, o probablemente de ambos. Es espontánea, interpreta el sufrimiento en su raíz. Es primigenia, nos hermana con cuantos mortales nos precedieron en sus ayes. Es correosa, capaz de impedir que enmudezcamos y nos rindamos a aquello que la causa. Si ay no se hubiera convertido en palabra existiría igualmente. Sería sustancia corporal, humor, reflejo, estímulo, emoción. Término paradójico: generado el ay por un dolor o un desajuste es capaz a su vez de generar en otros una sensación de puesta en guardia al escucharse. Cuando no de transmitir mensaje de aflicción o de daño y afectar a su vez. Absolutamente sublime. El ay desata compasión y se dice que detiene incluso al enemigo, siquiera por un instante. Pero ese instante puede ser decisivo.



(Fotografía de Lee Jeffries)

 

martes, 14 de julio de 2015

Manuel Sierra interpreta a Durruti








Hay individuos que han atravesado el espacio histórico de este país, que han jugado un papel influyente en parte de su devenir, si bien acaso de modo efímero (¿y quién no es pasajero?) y hoy permanecen ignorados. Por ejemplo Buenaventura Durruti Dumange, nacido un catorce de julio. Terror de los infames y esperanza de los desposeídos, que en la España del primer tercio del siglo XX había muchísimos, sólo es hoy motivo de aprecio, reconocimiento y memoria para historiadores y unos pocos más. El pintor leonés, afincado en Valladolid, Manuel Sierra, jamás ha ocultado admiración por su paisano. De ahí que haya sido un tema recurrente de su obra pictórica vinculada al compromiso político. Me ha parecido interesante traer aquí varios trabajos del pintor con el fin de recordar en esta fecha a un rebelde que, por pertenecer al bando de los perdedores, poco eco y conocimiento ha tenido para viejas y nuevas generaciones.

lunes, 13 de julio de 2015

Aducción
















Créeme. La otra noche soñé que hablaba con mi cuerpo. En cierto modo era incluso otro hombre. Alguien que esperaba que dentro de mí le hiciera preguntas. Le preguntaba: cuerpo mío, ¿qué puede hacer mi voluntad para salvarte? Y el cuerpo me respondía: trata de ser nuevo. Y yo insistía: ¿cómo puedo ser nuevo si tú estás cada vez más desprovisto de energías? Tal vez, me proponía, tengas que pasar por algunas purificaciones correspondientes y, si bien no podremos nunca ser más jóvenes, al menos tú y yo viviremos en cierta armonía, sin mortificarnos el uno al otro. Aunque el recuerdo del sueño se va diluyendo sé que le preguntaba: ¿estoy todavía a tiempo? Y evaporándose el diálogo alcancé a retener las palabras de mi cuerpo: aún lo estás, pero no de la misma manera; y si reflexionas a fondo tampoco nunca lo has estado. Piensa que yo soy también la condición hogareña de tu voluntad, me decía, pero debes atender a los signos del tiempo...Y ahí el sueño periclitaba.



(Fotografía de Evgeniy Shaman) 


domingo, 12 de julio de 2015

Adivinanza















"Fue una buena noticia el No griego en el referéndum. Un pueblo de Europa se ha levantado contra los tecnócratas de Bruselas y ha expresado su rechazo a la política de austeridad impuesta por la troika, una verdadera carnicería social."

Adivine en menos de diez segundos a qué persona, personaje o personajillo pertenece la cita adjunta:

O Alexis Tsipras

O  Vladimir Ilich Ulianov

O  Pablo Iglesias

O  Manuel Sánchez Gordillo

O  El Papa Francisco

O  Fidel Castro 

O  Bakunin



Una vez lo haya pensado y, si no acierta, consulte el enlace que hay a pie de página. Después reflexione, considere y espántese con las coincidencias. Pregúntese, de paso, qué intereses guía al autor/a de la cita y a quienes le siguen. Y vaya más allá y horrorícese si se vuelve a las andadas de las naciones, las fronteras europeas y la demagogia sustituyendo a la democracia, no obstante se encuentre ésta tan débil y febril.  


http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/11/actualidad/1436623981_334433.html



(Grabado de Otto Dix)


sábado, 11 de julio de 2015

Omar y Klaus







O cuando Omar Sharif y Klaus Klinski, disfrazados de víctimas de las consecuencias de una revolución y de una guerra civil se encontraron en un tren de masas. Y no un tren a ninguna parte, sino con destinos precisos. El bueno de Yuri Zhivago y su familia hacia un nuevo realojo. El preso anarquista hacia los trabajos forzados. Uno, aferrándose aún a los valores tradicionales que van a quedar descolocados por mor de los cambios revolucionarios. Pero ya sujeto a las órdenes e imposición de las nuevas autoridades. Otro, aferrándose a una condición de fe rigurosa: su concepto de libertad interior, que de poco le vale alardear de ella o de su capacidad de pensamiento (ese "soy un intelectual" suena a pedante, pero literalmente no es equívoco) Las ovejas sumisas buscan sobrevivir en nuevos territorios. La oveja negra está ya marcada para siempre.

Homenaje al actor Omar Sharif. Elegí esta escena del tren, que es más de Klaus Kinski que de él, porque me dio el fogonazo. Puestos a centrarme solo en Sharif hubiera traído a sus entrernecidos momentos de amor con Larisa Antípova, en este mundo Julie Christie. Pero es que en una película espectacular y cargada de situaciones ricas y diversas (en la novela se disfrutan de otra manera, con otro ritmo) cuesta quedarse con algún plano en detrimento de otros. 






viernes, 10 de julio de 2015

Altilocuencia















Cuando uno oye la palabra cambio ya no se emociona. Cree estar escuchando una publicidad antigua. Podrás decirme: pero precisamente cambiar implica acabar con lo antiguo e inaugurar una nueva etapa. Eso, ¿cómo se sabe? ¿Cuando los historiadores deciden que, en efecto, la función se ha cumplido? ¿Y qué función? ¿Con qué objetivo y qué logro se ha obtenido? ¿Ha sido un anhelo compartido con amplitud? ¿Ha implicado una conciencia clara y, por lo tanto, nada demagógica? ¿Se ha especificado qué, quiénes, cómo y cuánto intervienen en la necesidad y la asunción del cambiar? Sé que mucha gente se lo creyó la primera vez y se entregó ciega a una propuesta comercial de cambio con resultados dudosos, cuando no traicioneros, a corto plazo. Desde entonces, y aun temiendo que eso del cambio sea un maná que nunca llega, se repite de modo cíclico el anuncio. Lo cual significa que todo sigue igual, incluso la propuesta publicitaria. Cuando un término tan altisonante sigue teniendo eco y se sigue vociferando tanto es que aún vende a los incautos. Se ha abierto la veda. No, no me interpretes que no deseo que muchas cosas cambien. Lo que no deseo es que seamos engañados con promesas que jamás se cumplirán. De momento ya vemos cómo se nos traslada un lenguaje abstracto y difuso. No hay como un lenguaje líquido para procurar la navegación a los piragüistas ocasionales. No quiero ya más nombres, sino definiciones. No consignas, sino valoraciones. No ruido de energúmenos gradilocuentes que se desgañitan, sino el silencio. No me cabe duda de que tiene que haber personas que practiquen la honradez silenciosa (conozco a bastantes si bien acaso no sean suficientes) Aunque no la proclamen a diestro y siniestro.  



(Fotografía de Lee Jeffries)


miércoles, 8 de julio de 2015

Autoerotismo


















Nos habitan fantasmas que ignoran nuestros tiempos y desprecian nuestros quehaceres. Unas veces adoptan la forma del diálogo del sueño. Otras la de un apetito improvisado que se recrea en imágenes que un día fueron tangibles, pero que se evaporaron. Hacen su aparición también nuevas fantasías que se aferran a alguna palabra o a una risa o a una sugerencia de lo que pudo ser y no fue. Walden llega hoy con una claridad cuyo recorrido es imprevisible. Proceda de donde proceda un gesto o un recuerdo, asevera Walden, la intención de lo imaginario es prolongar el significado intenso de los deseos y materializarlos aunque sean bajo el modelo de la incorporeidad. ¿Que es pura ilusión?, preguntarías dudando. Si sirve para desconocer las cicatrices o aliviar pesares la ilusión, por vana que sea, bien vale en su fugaz presencia. Podría poner nombres a las mujeres y a la vorágine que un día se cruzaron en mi senda, pero ¿a dónde conduciría eso? No pongas nombres, pero menciona el amor, le replico para aligerar cierta tensión que muestra mi amigo. ¿El amor?, dice él con una mueca resbaladiza y ajada. Su otro sustantivo es: evanescencia. En algunos casos ni se sabe si es un soplo o un asentamiento; tal es su clima inseguro y arriesgado. Esta noche me pregunté a mí mismo en un repente forzado por la calima: ¿cuánto hace desde que aquella mujer se ponía delante de ti la corbata sobre la piel de su cuello esbelto? Podría no haberme hecho la pregunta, pero la imagen acababa de resucitar entre mis neuronas muertas. Y esa misma imagen de pronto te produce un estremecimiento doble: el de la dicha y el de la pérdida. Te juro que extendí por un momento las manos en la oscuridad para palpar un cuerpo de vestal que solo habitaba en la memoria. Aquellas lágrimas de emoción lo eran también de alegría por lo que fue y pudo haber seguido siendo. Entonces, en lugar de flaquear, piensas algo que suena a plegaria pero que es gesto audaz: todo lo que viviste, te dices a ti mismo, no obstante su condición pasajera, es parte de los dones de la Tierra. Justifica el vivir.




(Fotografía de René Groebli)


martes, 7 de julio de 2015

Abalorios















Nunca entenderé que izar y arriar sean dos términos tan arraigados entre los humanos, dice Walden señalando no sé qué tejidos de colores que ondean por ahí. Cuando el simbolismo hueco y difuso desplaza las virtudes de la convivencia y las sepulta o las ignora, de poco sirve enarbolar insignias y obligar a otros a que se desprovean de las suyas. ¿Crees que el mundo sería más feliz sin tanta bandera?, le pregunto. Y Walden: al menos no sería tan infeliz. Las banderas son el estereotipo de un lenguaje muerto e insepulto. Aunque no son ya tanto el problema ellas como las programaciones de la televisión. ¡Estas sí que son los verdaderos abalorios del pensamiento único!



(Fotografía de Ferdinando Scianna)


lunes, 6 de julio de 2015

Adverbio enigmático

















Duda. Si un adverbio de negación se impone, ¿anula taxativamente al afirmativo? Lo que para unos parece obvio ¿lo es para todos? Hoy el día amanece con un calor plus respecto al ordinario del sol. Con desequilibrios, planes B, movimientos en la oscuridad, pulsos entre tirios y troyanos, presiones por doquier y tembleque generalizado. El lenguaje no siempre es blanco o negro. Exige ejercicio del pensamiento y elaboración de razones. Y ese vehículo siempre necesario llamado diálogo. La gramática de la vida rectifica y se corrige a sí misma. Un adverbio se impone, niega una situación anterior, ¿pero crea por sí mismo una nueva sintaxis? Lo enigmático de hoy puede ser desvelo mañana. Sólo hay una prisa: soluciones para reducir y eliminar el sufrimiento que todo desarrollo de la gramática de la vida conlleva entre los mortales. Se impone hilar la hebra muy fino y dejar de lado el blablá ruidoso.



(Fotografía de Lee Jeffries)



domingo, 5 de julio de 2015

Adverbios en choque: Nαί versus όχι





¿Pondrán en riesgo los adverbios afirmativos y negativos a los sustantivos, los adjetivos, los artículos, los verbos, los pronombres, las preposiciones, las conjunciones, los demás adverbios...todos esos elementos que encubren ese fenomenal enredo pseudogramatical de los europeos? Ni sí ni no, sino todo lo contrario. De momento, lo terrible es la gramática de la vida. Allá donde veas, por ejemplo, un anciano griego tirado invoca con tono airado y enérgico la interjección. Que ésta se oiga alto en las cortes de los milagros y las felicidades del continente.




sábado, 4 de julio de 2015

Abstinencia















Walden, preocupado: He soñado que me privaba de satisfacer mis apetitos. ¿Todos?, le pregunto perplejo, temiendo que se haya tomado el sueño como una premonición. Supongo que no todos, medita en voz alta. En el sueño no aparecía que rechazara leer, por ejemplo, o admirar fugazmente unos ojos expresivos, o contemplar las estrellas de las noches de estío, lo cual no me hace sentir perdido del todo. Con ganas me quedo de interrogarle sobre los demás apetitos, incluso sobre aquellos que más le acuciaron desde su juventud. Pero hay que respetar el silencio de los que van para ancianos. ¿Crees que la abstinencia devenida me hará mejor o perjudicará mi talante?, dice como si me pidiera consejo. Ha sido un sueño, Walden, le digo conciliador. Y cuando deje de serlo el cuerpo hablará desde cualquiera de sus órganos y te indicará a qué debes atenerte. Sí, tienes razón, contesta. Y enigmático: no se puede vivir con el miedo a la muerte simplemente porque se tiene miedo a la vida.



(Fotografía de Karin Szekessy)


viernes, 3 de julio de 2015

Amordazamiento (tres)






















El espacio en blanco no es que sea blanco sino que está en blanco. No se quiere que el espacio tenga color. Los mediocres, que pretenden decidir sobre espacios y vidas, no saben pintar, ni admiran la belleza de los colores, ni reconocen que los colores van a expandirse y buscarán otros recursos para hacerlo. Los mediocres no tienen la alegría de los artistas ni saben valorar a los artistas ni permiten que los artistas expandan colores y tracen formas por doquier. 

El espacio en negro no es que sea negro sino que se trata de una falsa ocupación del vacío. El vacío intenta trasuntarse constantemente en este mundo y, como tampoco se reconoce en la alegría de los colores ni de los artistas ni de la naturaleza y su inercia, cree construir un color, y manipula el negro, si bien lo que pretende es la anulación y el desamparo de los demás colores. Es la apariencia de lo negro. Los mediocres no se llenan de contento como la gente sincera y sencilla que admira y se divierte con el trabajo de los artistas.

El damero es la visión falseada que les gustaría perpetuar a los mediocres. O todo blanco o todo negro, aun no siendo colores en sí, sino defectos. O todo carencia o todo oscuridad. Una alternancia irreal. Negando el florecimiento y la ocupación de los demás colores creen que así preservan sus mentes carentes de creatividad y de alegría. Pero sus mentes son sus intereses, donde los colores perecen. 



(Cuadro de Malevich)



miércoles, 1 de julio de 2015

Amontonamiento














A lo largo del tiempo he visto infinidad de amontonamientos, afirma ufano Walden. La materia, sea cual sea la forma que adquiera, se amontona. Algunos dirían que se acumula, pero me parece un término más restringido y con derivaciones económicas ingratas. He visto amontonarse barro, carbón, uva, remolacha, patatas, libros, soldados, obreros. Todo ello según he ido cambiando de oficio, de territorios e incluso de paisanaje. Podría decirse que la Historia es también la historia de los amontonamientos, y ya se ve que estos no son específicamente humanos, pero los hombres tienden a ser cosas a medida que se pierden de ellos. He presenciado también cómo se amontonaban lamentos, protestas, vacíos, soledades y desconfianzas. Naturalmente, este tipo de materia emocional, digamos, no se ve tan a las claras como la materia arrancada a la tierra. Y hay que hacer un cierto esfuerzo para advertir que no son solo circunstancias individuales, sino que a medida que los individuos no obtienen respuestas satisfactorias los materiales que se desprenden de sí mismos tienden a encontrarse, a amontonarse; incluso a extraviarse. ¿Crees, por lo tanto, que los hombres a veces dejan de ser tales para convertirse en montones inútiles?, le pregunto a Walden con cierto tono provocativo. No a veces, no, responde. Más bien es la posibilidad paralela y constante en sus vidas. Y lo peor no es que se conviertan en montones sino que no se den cuenta de que se transforman e incluso perecen en su propio desorden.


(Fotografía de pensionistas griegos ante una sucursal bancaria en plena cautividad de las cuentas)