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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 28 de octubre de 2013

El grisú siempre es rojo




grisú

grisú

grisú
grisú
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grisú
grisú
grisú
grisú
grisú




¿os enteráis?
el grisú siempre es rojo
siempre






domingo, 27 de octubre de 2013

Los innombrables ricos, a por todas







La gente de este país la tiene cogida con los políticos (supongo que con los profesionales, porque con estos pasa como con las putas, las hay de empresa y de libre dedicación) Pero con quienes debería encararse esa ciudadanía turbia que todo lo reduce a la mínima expresión a la hora de pensar y solo sabe hacer seguidismo de los partidos turbios es con la gente de la lista fotográfica incompleta. Dice el diario Público que dice la revista Forbes que solo treinta familias (30) se reparten la mayor parte de la riqueza del país. Algunas caras suenan más que otras. Las que suenan más es porque salen más que los gobernantes, y celosos de que estos no den en el clavo en sus gestiones (en las gestiones que el gran capital desea)  suelen hacer declaraciones más acertadas (para sus intereses) que los elegidos en las urnas. Los que salen menos de esas familias no es porque se dediquen solo a sus negocios (los que salen más también) sino porque probablemente sean más zoquetes a la hora de dar la imagen en la tele o en la prensa. Yo creo que en realidad aquellos de estos grandes empresarios que salen haciendo declaraciones casi todos los días es porque quieren otra cosa. Saben que apenas hay frontera entre sus intereses y los que de quienes gestionan (es un decir) el país, del mismo modo que la gente cada vez ve menos diferencia entre al partido del gobierno y el partido mayoritario (hasta ahora) de la oposición. Saben que la democracia es ya recuerdo, fachada para presentar una tradición liberal y moderna de Europa, y que probablemente no quede mucho para que se hagan innecesarias las elecciones. ¿Quién iba a conocer mejor que ellos los entresijos de ese monstruo llamado macroeconomía? Si la macroeconomía ha sustituido a la economía común y, consecuentemente, a la democracia, ¿no sería mejor que abierta y contundentemente dirijamos también nosotros el país desde sus instituciones y administraciones varias? Eso deben estar madurando. ¿Para qué un partido único o un bipartidismo si ellos tienen el poder verdadero? Los innombrables ricos no son tan innombrables. Ellos solo se bastan para desplegar la alfombra roja. Están donde están desde hace tiempo. Dentro de poco dirigirán directamente los ministerios, las administraciones taifas y los puestos de pipas. Después de todo, puesto que entre ellos y los acólitos del PP están robando el país a los españoles, privatizando todo lo habido y por haber, ¿qué de extraño tiene que caigan de plano, pues ya lo están de pleno, sobre todos los resortes de control político, económico y social? Supongo que con la inestimable ayuda y bendición de la Santa Madre Iglesia (que sepamos, desde esta no se oyen voces que denuncien la tiranía de los grandes innombrables de la riqueza, y me baso en ello para hacer el comentario) que es una institución que siempre aparece en la sombra porque su reino no es de este mundo, pero que hay que ver cómo se apunta a la lista invisible, paralela e inescrutable (en este caso del Señor habría que añadir) de la Forbes. Aunque no se la cite. 



(La fotografía está tomada de Público)


viernes, 25 de octubre de 2013

El Pensador de El Roto




El Roto se supera cada día. Es una obra la suya de la que mal puede decirse es mejor o más acertada esta viñeta-visión o aquella. Para mí son lecciones de Historia, de Etología, de Sátira. Lo humano, lo universal y, sobre todo, lo español son una presencia cotidiana. El día que no nos desayunemos con El Roto (no solo con él, naturalmente) sufriremos sin duda una carencia problemática. Porque El Roto es además terapia. Interpretación de lo que nos rodea pero también una invitación a sortear la influencia o la carga de aquello que satiriza. Sus viñetas son exorcismos y también quintaesencia de una capacidad de síntesis crítica que recoge la mejor tradición de los autores mordaces de este país. El lógos es tan rico en uno de sus dibujos como lo puede ser un discurso. Un discurso con más palabras siempre deja flecos, es decir, insuficiencias, incorrecciones, equívocos. Cuanto más amplías o desarrollas un discurso más argumentos imprecisos dejas sueltos. Lo que hace El Roto es lo justo, lo conciso, lo más cercano a la precisión. Ésa es la aportación de El Roto, donde máxima expresión y mínima verborrea (de la puramente verbal o de la icónica) generan un hijo nuevo. Suficiente para entender, para suspirar, para exclamar. Para hacer que el perro de la rabia interior no ladre en vano o no muerda nuestras vísceras.

Esta viñeta sale en la edición de hoy del diario El País. Gracias.



miércoles, 23 de octubre de 2013

La disolución





¿Acaso el mundo no es sino la sombra de una nube que, no bien el hambriento de sombra la anhela, se disuelve…?, cantaba el poeta abasí Ibn al-Mu’tazz. Podría servir para un ejercicio no reflexivo sobre la disolución. Ah, la sombra de la nube...



martes, 22 de octubre de 2013

Ficciones




¿Y si no queremos despertar? ¿Y si nos gusta habitar un mundo onírico al precio de la totalidad de nuestro consciente? ¿Y si nos encandila imaginarnos que somos elefantes cuando no somos sino hormiguitas? O como decía Hölderlin: ¿y si  nos creemos que somos reyes cuando solo somos harapientos mendigos? ¿Y si nos da más placer sentirnos siervos que libertos? ¿Y si nos identificamos más con el producto que con la materia prima de la que procedemos? ¿Y si nos atrapa sentirnos mercancía en lugar de sujetos? No, el despertar no va a ser duro, señor Leroy. Simplemente porque no habrá despertar. El siguiente estadio es la propia disolución.




sábado, 19 de octubre de 2013

Desde el país de los yahoos




La semana pasada empecé a permitir a mi mujer sentarse conmigo a comer, al extremo de una larga mesa, y a que contestara (aunque con la mayor concisión) las pocas preguntas que le hacía. No obstante, como el olor de yahoo continúa molestándome, siempre tengo la nariz atiborrada de ruda, lavanda u hojas de tabaco. Y aunque es muy difícil para un hombre bien entrado en años deshacerse de viejos hábitos, no he perdido por completo la esperanza de poder tolerar alguna vez la compañía de un vecino yahoo, sin los recelos bajo los que aún me encuentro ante sus dientes y sus garras. Mi reconciliación con la especie yahoo en general no resultaría tan difícil si se contentaran con sólo aquellos vicios e insensateces que la naturaleza les ha otorgado. No me causa el menor enojo la presencia de un abogado, un ratero, un coronel, un necio, un lord, un tahúr, un político, un putas, un médico, un delator, un sobornador, un procurador, un traidor, y otros parecidos. Todo ello concuerda con el curso natural de las cosas. Pero cuando me encuentro ante un conglomerado de deformidades y enfermedades, así del cuerpo como del espíritu, forjadas a golpe de orgullo, esto rompe inmediatamente todos los límites de mi paciencia; y nunca podré comprender cómo tal animal y tal vicio pueden acoplarse. 

...tenía que haber puesto comillas en el párrafo anterior, pero dudaba si adjudicarme el texto, pues me gusta lo suyo, porque uno, que vive y padece cada día en otro país de yahoos que cuesta sobrellevar, veía retratos, personajes y conductas que hubieran quedado mejor de ser solo libro, pero los libros están para eso precisamente, para robar la realidad y depositarla en un soporte, como constancia o para no ser olvidada por las generaciones que vayan llegando, si bien a los nuevos pobladores que nacen y crecen en el mismo territorio les importa un pito memorias y quejas, lamentos  y dibujos, monsergas e instrucciones, algo que yo entiendo y que en cierto modo comparto, si no fuera porque algunas advertencias deben hacerse para que más adelante no digan de modo soberbio y petulante que no se les puso en antecedentes, así que tomo prestado el párrafo de Gulliver y sus viajes, pues cualquier texto donde uno vea a los del entorno y se vea a sí mismo me sirve para combatir mis complejos, para darme aliento: otros pasaron antes que tú por aquello que te causa tristeza y disgusto, me digo, y como en el calendario irlandés de la pared viene el inventor del personaje de ficción citado ha sido imposible olvidar la fecha en que tal clarividente escritor dejó este mundo nada imaginario de los Lilliput, los Struldbrug, los Yahoos, los Houyhnhnms  hace ya doscientos sesenta y ocho años, y lo curioso es que aquel relato de viajes que algunos pretenden solo destinado a niños sea aún motivo de diversión y de enseñanza, de consuelo y de comprensión, y en mi caso de tomarme con más calma, prudencia y harta resignación el trato con los indígenas que me han tocado en suerte

...una pinta bien black en honor de Jonathan Swift, hip, hip...



jueves, 17 de octubre de 2013

Carta para Engracia




Querida Engracia. Me acuerdo perfectamente de ti, de tus largas coletas morenas y de tu pizpireta cordialidad. ¿Cómo iba a olvidarme de aquella niña que hablaba no tanto por sí misma como por los demás niños de la colonia? No, en modo alguno he olvidado remitirte la muñeca. No pienses eso. La demora no ha sido olvido. Las circunstancias de mi trabajo y lo que les está sucediendo a muchos hombres en el continente me tienen absorbido. Donde me encuentro no siempre tengo libre disposición para cumplir mis compromisos personales, como el contraído contigo. Ahora tengo unos días de asueto y voy a disponer el envío de lo prometido, lo cual te haré llegar provechando la visita de un amigo íntimo a la zona donde estáis. Aunque si consigo permiso de mis camaradas superiores acaso sea yo mismo en persona el que me presente; pero por si acaso no te hagas muchas ilusiones. Cuenta con mi regalo de modo inmediato. No te haré llegar una muñeca, sino dos. Dos por esos dos sobresalientes. ¿Sabes que tienes una caligrafía admirable y una redacción fluida? Dos por todos esos "Bien" que has sacado en las demás asignaturas. Dos por reclamármelo dos veces, con todo tu derecho y tu valor firme. Y, aunque no quiero anticiparte más, creo que habrá otras sorpresas. A una chica tan valerosa como tú poco puedo decirle. Tu capacidad de iniciativa al reclamarme lo que te había ofrecido me entusiasma. Te animo a que continúes aplicándote, porque ser niño es sobre todo ser activo, ingenioso e imaginativo. Solo aprendiendo se puede ser libre todos los días de la vida. Solo sabiendo se desarrolla la generosidad y la concordia entre los humanos. Haz cuanto esté en tu mano por llevarte bien con tus compañeros y por hacer más felices a quienes veas más desdichados.  Un fuerte y saludable abrazo de tu siempre amigo

Federico. 



(La carta manuscrita reproducida en la fotografía venía ayer en un suplemento de temas rusos en El País y me conquistó. Alguien tenía que inventarse una respuesta, aunque sea tardía)


lunes, 14 de octubre de 2013

El hombre blanco en el instante blanco
























¿Quién no lleva un hombre blanco dentro de sí? ¿Tienen que existir esos otros seres especiales llamados artistas para que lo recordemos? Pues sí, para eso existe el artista y su interpretación, es decir, el arte. A uno le asalta la duda sobre si las obras creadas en el pasado nos alcanzan hoy día. El Barroco, por ejemplo, y toda su teatralidad, su empeño en catequizar lo más íntimo del ser humano: la conciencia. Pongo el ejemplo de ese estilo porque lo tenemos cerca, y algunos lo tenemos más que otros. El Barroco es una especie de hiperrealismo exagerado de su tiempo. Más: una desfiguración, en forma y fondo. En fondo porque quiere dogmatizar a través de una determinada manera de enfocar el pathos, sobre el sentido dramático, mejor dicho, trágico de la vida, con la intención de que que todos nos dobleguemos al destino inexorable. Por supuesto esa concepción ha tenido siempre truco, y hemos visto sobradamente a quiénes ha beneficiado. Y en la forma porque la exageración, la deformación gestual ha pretendido trasladar a la gente la identificación total con los personajes representados y su carga ideológica. Oxígeno. Quiero ver en las esculturas blancas de Bernardí Roigs  una especie de contraguiño, un pasotismo burlesco, una deconstrucción crítica no solo de las otras esculturas sino de los esquemas mentales rancios. Quiero ver instantes de luz tomando todo el cuerpo. Quiero sentirme el hombre blanco al que le alcanza la luz.


Hay varias entradas que hablan de una intervención en el Museo de Escultura de Valladolid en el siguiente enlace:







sábado, 12 de octubre de 2013



















...en ocasiones suele resultar placentero abandonarse a las palabras de otros, no solo agradable sino necesario, y dejarse fluir a través de ellas, ver cómo otros que no nos han conocido jamás nos comprenden, o cómo hay una sutil y sumergida coincidencia entre los pensamientos de aquellos y nuestras experiencias, y que todo ello, lo vivido y lo meditado, se encuentran y hasta amalgaman en territorios que no son propiedad de nadie, porque ya no son habitables, no son de hoy, y el último intento de vivir todavía en un espacio cuyo perímetro se nos escapa es el canto, la cesión de nuestros balbuceos a otros lenguajes, la entrega a las palabras nada ajenas de esos otros cantores, simple placidez de dejarnos interpretar por sus descripciones


  

viernes, 11 de octubre de 2013

Historia de Europa




De aquellos polvos (colonialismo e imperialismo de las naciones y nacionalismos europeos), estos lodos. Siempre pierden los mismos. También Europa olvida.

Por cierto, Lampedusa:

Coordenadas35°30′56″N 12°36′23″ECoordenadas: 35°30′56″N 12°36′23″E (mapa)



lunes, 7 de octubre de 2013

La sociedad ful
















Ignoro por qué la película El taxista ful, del director catalán Jo Sol (Jordi Solé) apenas es conocida. Y es de hace ocho años. Supongo que las salas de cine no la consideran comercial (no todo lo social es comercial, por supuesto) ni de entretenimiento (es incómoda) Argumento: la historia de un hombre que necesitaba trabajar y robaba taxis cuando estos terminaban su horario. Portaba viajeros y luego los devolvía y él se reembolsaba el importe del recorrido. Robar para trabajar podría ser el lema del film.Pero este simple lema, ¿será una advertencia y práctica para que la gente trabaje en el futuro? 

José, el protagonista, inmigrante del Sur en Cataluña, tiene su bagaje de obrero en una fábrica. Cuando las cosas van mal no es solo que no tenga trabajo, es que no tiene una vida familiar ni digna ni amable. Una existencia quebrada, con la mujer, con el hijo. "Vienes aquí cargado de ilusiones, pero las ilusiones son casi siempre mentira", dice con esa conciencia de frustración del emigrante al que la experiencia ha devenido truncada. De ahí que sus conclusiones sean amargas y a punto de desesperación. "La sociedad te exige un comportamiento y dicen que a cambio te ofrece seguridad. Mentira podrida, la sociedad no te ofrece nada."

En esa espiral de relaciones, compromisos, hipotecas, reglas sociales...todos nos creemos algo hasta que falla lo fundamental, el ganarnos la vida. Pero con sus secuelas de diverso cariz que enmarrana todo. José lo ve claro desde su precariedad y carencia: "Trabajar, trabajar, trabajar, trabajar...Cuando se queda uno en paro la falta de dinero es un problema, pero hay un montón de problemas. ¿Sabes qué es que un hijo no te respete? Y delante de mi mujer, ¿quién soy?"

Alguien de la película parece responder desde otra esfera de reflexión: "En esta sociedad no eres nada ni nadie sino como trabajador y esta paradoja se transforma en angustia." En esa circunstancia debe estar un número considerable de conciudadanos que están perdiendo el norte: el de las conductas, el de las ideas, el del futuro. Pero José busca. El apoyo, la salida, a su modo la lucha. Desde un escepticismo al que no renuncia, pero tampoco renuncia a seguir en pie. "¿Es que vosotros veis otra vida sin trabajar, no siendo ricos?" espeta a alguno de sus compañeros de fatigas con los que va estableciendo una ligazón. Su realismo sufriente le ha hecho demasiado crítico incluso para quienes le ofrecen alternativas, rebeldía, conciencia política..."La equivocación vuestra es pasar la vida con esa pasión. La mayoría de la gente lo que busca no es la felicidad, la mayoría se conforma con no sufrir demasiado." Un programa personal de mínimos que se comparte con amplitud.

José está perdido, no ve claro, no se centra. Pero vive con los pies en la tierra: "Un amigo mío decía: quiero vivir hasta que me muera. Si lo piensas parece primero simple, pero no es tan simple.Eso es lo que yo quiero, no un futuro. El futuro ya está llegando. El tiempo lo quiero vivir ahora, y arreglarse en la vida eso es lo tiene que hacer cada uno." Pero ¿solo existe el camino de que cada uno aguante su vela? José no es tan simple como a veces su pesimismo y desánimo parecen indicar. Tiene dificultades para expresarse con los otros, los hombres de la conciencia, de la intelectualidad, de la organización colectiva, con los okupas con los que vive para sobrevivir y para que la policía no le localice...con todos con quienes traba relación. Pero no tiene en modo alguno dificultad en ejercitar su capacidad de pensamiento crítico. La última frase de José en la película no es menos dura que la del comienzo: "Yo hasta hace poco he vivido pendiente de un futuro que ya sé que no va a existir. Yo lo que quiero es existir, vivir." ¿Cuántos hay así?    







viernes, 4 de octubre de 2013

¿Habla bien y no mires a quién?




La autodenominada Academia de la Publicidad ha elaborado este spot como homenaje a esa cuita (y en muchos casos también modus vivendi) de los trescientos años de la RAE por limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua castellana. Solo lo he visto por Internet. Como siempre, las ironías, parodias y burlas generan un lenguaje paralelo, pero ¿cómo lo veis en este caso? Supongo que habrá diversidad de opiniones y sensibilidades sobre que sea la mujer la protagonista tonta y exageradamente (o no) inculta del anuncio, propósito pensado con todas sus consecuencias por el publicista de turno, no seamos ingenuos. No obstante -y os dejo barra libre para la controversia-  yo veo todos los días muchos más hombres que mujeres que hablan fatal, aunque no creo que la calidad del habla sea propiedad de género o sexo alguno. Y detrás el rol, siempre el rol, tradicional de la mujer, aunque se pretenda tratar con exageración y chanza. Naturalmente, los publicistas dirán que emulan y rizan el rizo de los anuncios habituales de detergentes, que es donde se incuba en todo caso esa permanencia del papel de la mujer. Y estos otros anunciantes dirán a su vez que ellos no han inventado el papel y la posición femenina en un mundo aún machista. En fin. Por otra parte, y eso también es preocupante, no basta sino con poner los repelentes noticiarios para ver los límites y desaciertos de políticos, periodistas, famosos del famoseo e incluso hombres de negocios al utilizar el lenguaje. ¿Habrá pensado la Academia de la Publicidad dedicar alguna campaña sobre esos sectores que gestionan la vida pública, chupan cámara y sientan necia cátedra desde los platós? Sería tan educativo. Por otra parte, tengo serias dudas acerca del código ético de los publicistas. Cuando veo anuncios con niños hablando de marca y prestaciones de teléfonos móviles, por ejemplo, se me cae el alma a los pies. Claro, la publicidad justifica  -autojustifica-  todo. Me sigue pareciendo más divertida aquella muletilla de mis tiempos jóvenes que para ironizar sobre los tacos decíamos, con espanto de nuestra madres y de los hipócritas curas: "Habla bien, joder, que no cuesta un puto huevo y quedas como un cabrón." Aquellas ocurrencias cómo divertían y daban la patada al celo de los vigilantes de la moral y de la fe.



jueves, 3 de octubre de 2013

Más tontos que Abundio




















Llevo unos días dando vueltas al asunto de los seísmos en la costa levantina. Y concluyo en una sola idea: ¿hay algo más tonto que la especie humana procurándose terremotos a sí misma? Como es habitual, en España queremos ser siempre más papistas que el Papa, y en este caso más estúpidamente potentes que las propias leyes naturales. Pero considerar el asunto nos lleva a más. No solo a la barra libre de las empresas explotadoras de recursos, o al todo vale de los gobiernos, sino también al poco cuidado que los mismos ciudadanos de la zona han venido teniendo al permitir las inyecciones de gas en el subsuelo costero. Claro que si esos mismos ciudadanos son los que vienen permitiendo desde hace décadas que el caciquismo y el clientelismo campeen a sus anchas (el juicio que se inicia hoy contra un personaje que recuerda con ver su imagen al Padrino) en su comunidad ¿qué cuidado iban a tener en interesarse por la explotación de recursos y otras técnicas de almacenamiento poco controladas? No, señores, la ciudadanía no puede irse de rositas. Estas cosas también y acaso sobre todo pasan por delegar tanto y a ciegas en los prohombres, en las empresas y en los gobiernos, y no ejercitar más procedimientos de democracia directa in situ. Así que ahora toca correr para que no pegue la tierra un pedo gordo, y ya es ridículo que si acaso el subsuelo por sí mismo probablemente no lo iba a hacer aquí y ahora que sea la mano humana la que cause el perjuicio. Uno solo sabe recurrir a Malevich para interpretar con imágenes lo que resulta cada día más indignante expresar con palabras. Sobre todo cuando las palabras se secuestran y la acción de los ciudadanos se limita y se la pone trabas. Más tontos que Abundio, ya digo.


Adjunto una información sesuda de alguien con conocimientos que viene advirtiendo desde hace tiempo de los peligros de la acción humana sobre las capas terrestres:

http://antonioaretxabala.blogspot.com.es/2013/09/sismicidad-inducida-por-inyecciones-de.html



miércoles, 2 de octubre de 2013

Carta desde el otro lado del Océano




















Querido Sam. Ya no te llegarán esta letras, pero te las envío igualmente.  Ahora que nos comunican tu desaparición aquí muchos han comentado: se lo habíamos advertido, le habíamos dicho: hijo, a qué vas a ese país del que ni siquiera sabemos dónde está en el mapa. Pero debes estar tranquilo, no les voy a dar la razón. Si hubieras regresado, en mejores o peores condiciones, podríamos haber discutido amigablemente sobre tu aventura, aunque no me cabe duda de que tus razones me habrían convencido todavía más. De alguna manera ya lo hiciste antes de partir. Por eso he sido yo quien más ha defendido tu conducta y he deseado tu suerte más favorable. Se ve que no soy buen adivino o tal vez haya sucedido que tú has sido demasiado travieso.  Tu retorno ya no es posible, pero yo me reconozco en tu gesto auténtico. Ahí sí que no hace falta echar demasiada imaginación. Por más que muchos conciudadanos nuestros no quieran verlo las cosas están fraguándose muy negras en algunos países de ese continente. Solo los más receptivos lo venimos comentando desde hace tiempo, pero la gente prefiere ignorar los acontecimientos. Tú y yo habíamos comentado con amplitud sobre lo que ocurría en España. No nos importó tanto saber  qué país era como conocer la violenta injusticia que se había cometido con la obra política que los hombres venían levantando durante los últimos años. Por tus cartas he empezado a entender las humillaciones y miserias que ese pueblo, al que has ido a ayudar de la manera más desesperada, ha sufrido durante siglos. Solo por ese motivo, por tu sensibilización ante el golpe contra la República, ya me puse en su momento de tu parte. No te oculto que una parte de mí me habla con cierto sentido de culpa, y entonces me estremezco. Solo tenía veinte años, dicen algunos familiares y amigos. ¡Como si con veinte años no se pudieran tener ciertas ideas claras! No solo ideas, pues hay muchos que creen tenerlas pero no toman determinaciones en la práctica. Se fue por aventura, a los jóvenes les gusta la aventura, he oído decir a otros. No saben que tú y yo habíamos hablado mucho sobre el peligro de ese huevo de la serpiente que se incubaba en el centro de Europa, y que sospechamos que va a parir antes o después un monstruo de proporciones gigantescas e imprevisibles. Pero no quiero en esta carta recordar lo que mil veces hemos tratado, acaso con más idealismo, y que tú ahora has probado el acero de los argumentos de las palabras en tu carne. De manera definitiva.  Es tu poema lo que me ha conmovido. Cuando un individuo toma con una mano el desafío de los acontecimientos, con todas sus razones, y con la otra todo aquello que supone de angustia del vivir y de arriesgar, como en tu caso,  ¿no está más cerca de la luz de la conciencia, aunque las tinieblas le hayan estado esperando, vengativas y crueles, a la vuelta de su noble determinación? Este poema adquiere una altura que no es fácil de alcanzar. Por una parte, escribes con la consecuencia de que tienes claro tu destino. Por supuesto si hubieras sobrevivido, tus palabras no perderían ni un ápice de sentido y de calidad. Por otro lado, conjuras el miedo, la superstición y la inacción del hombre corriente que tú no aceptaste. Si alguien dice al leer tu poesía: ese chico es un insano, buscaba morir, yo me sentiré insultado. Le citaré dos versos simplemente:

"Mi vida goza con la poesía púrpura y con las nubes,
Con los barcos en que navegué, con la cerveza que derramé"

Y les diré enfadado: ¡Podría haberse quedado en nuestro extenso país disfrutando de los placeres tibios de los demás jóvenes! Si hubieras sido religioso te hubiera dicho: tu poema es una oración. Y en cierto modo lo es, porque la conversación íntima es propiedad libre de cada individuo, el clamor profundo ante el destino incierto es un ejercicio de libertad. Y las palabras que miran de frente a la muerte probable es un pulso que la mayoría no saben siquiera preparar. Sam, has pagado el precio del cálculo de posibilidades al que  nos obliga nuestra misma condición a los humanos. También lo están pagando otros compañeros de la Lincoln y de otros lugares del mundo con los que has combatido. También, y sobre todo, lo están sufriendo los mismos españoles, muchos de ellos civiles que han sido asesinados en la retaguardia impunemente, tal como me has venido contando en tus cartas.  

"Si lo que aguarda es oscuridad, entonces dormiré,
Si es luz, despertaré."

Duerme tranquilo, Sam, porque tú ya habías despertado hace tiempo. 

Estarás siempre en mi corazón.