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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








martes, 30 de abril de 2013

La obscuridad de Job
















Job asoma sus narices a la noche y no ve la negrura simple que ven otros. En la obscuridad en la que está inmerso las figuras móviles han ido desapareciendo poco a poco. Y ya no reconoce muchas voces.



(Imagen fotográfica de Ralph Gibson)

El frío de Job
















El frío que sentía no era debido ni a la desnudez ni a la desposesión. Era causado por la soledad del espanto. Algo que se asienta entre los días y que se soslaya para no perecer.



(Imagen fotográfica de Ralph Gibson)

lunes, 29 de abril de 2013

El cansancio de Job


















Al abandonarse al cansancio de la noche sintió que el fuego rodeaba su extremo abandono. No obstante sujetó con el nudo de los brazos el torso y cruzó un pie sobre el otro, protegiendo de esta manera el destino de sus sueños.




(Imagen de Ralph Gibson)

El despertar de Job





















Al despertar aquella mañana comprobó perplejo que el viento se había llevado todas sus pertenencias. Pero le había dejado intacta la más valiosa: su íntima desnudez.




(Imagen fotográfica de Ralph Gibson)


domingo, 28 de abril de 2013

El grifo
















Y esa vuelta a palpar la otra materia, la que siempre estuvo bajo nuestros pies; sentir que una vez fue barro engendrado en la hondura; ahora apelmazamiento hijo del agua y de la infinita disolución de las piedras que vuelve a fluir como sólida sustancia por la hábil mano de otros demiurgos; el claro saber de que aquel barro llega a nuestros labios de hombres cansados, sedientos o festivos; flujo salvaje de un sabor inigualable e insuperado a través del cual el trago del agua exorciza la vida perdurable; o el más violento aún por el que la sangre de las vides obnubila a metecos, marinos o guerreros a través de la dulce entrega donde todo puede perderse; ¿os imagináis una mano que alza y ofrece el vaso de suave textura?; ¿qué pretenderá?; ¿que perdamos la sensatez, la razón y el sentido?; es cálido el cáliz entre mis manos; es tentador cuando se me ofrece; su piel de roja arena dibuja mundos perdidos; su cocción es toda una geografía; mi boca se humedece de un sabor compartido que clausura las grietas de los labios; palpo el contorno de aquella pieza y contemplo al vigilante; amada superficie de caricias a través de la cual el hombre se reencuentra con su antiguo hogar; el animal lúcido me mira presto al salto y a la advertencia; en la sutileza de su cuerpo tenso adivino un consejo oculto; inducción a las preguntas: una parada ¿es solo la interrupción del camino?; ¿o acaso se trata del desvío?; ¿y si fuera el riesgo de la pérdida el que me es invocado por la sabia protección de la fantástica criatura?; rozo mi rostro con las siluetas y las geometrías al compás de los humores que se precipitan insensatos a través de mi cuerpo; es tuya, viajero, la decisión; tuyo el precio del desenlace, dice una voz; y mis ojos se entornan y mi cabeza quiebra y extiendo una mano; y confuso y herido, alcanzo a ofrecer el ser imaginario a la divinidad que habita en los campos del Oriente


     

sábado, 27 de abril de 2013

Cieno
















Se diría que es el agua quien los hace emerger. Pero el limo que se asienta en los cauces crea también en sus riberas espaciosos ámbitos donde crece lo salvaje y lo domesticado. Aunque no hubiera especies animales, el cieno sería la base de los nutrientes con que la tierra se satisface a sí misma. Y se adorna.

Sangre






















La sangre que transporta las aguas de la vida no es invisible. Solo quien no quiere ver quiere creer que la sangre es inexistente o menor. Y siempre cosa de otros; cuanto más lejanos, mejor.




Lágrimas


















El edificio se desploma, con cinco fábricas textiles en su interior, donde se confecciona ropa para marcas occidentales. ¿Trescientos o más muertos? Y qué. El axioma reside en que la vida no tiene el mismo precio. La mercancía que es un trabajador oriental tiene un valor infinitamente menor que la mercancía que es un obrero europeo o norteamericano. Toque, toque la camisa de El Corte Inglés, la chamarreta de Zara o el pullover de Mango  y siéntala sobre su piel, con su textura en plus de sangre.




Olvido





















Una parte de la humanidad olvida a la otra parte. Pero esta otra y última parte ¿olvidará llegado el momento a la primera? ¿O habrá ajuste de cuentas?





viernes, 26 de abril de 2013



















Dudo que haya río que no haya arrastrado en su curso cieno, sangre, lágrimas u olvido. 





lunes, 22 de abril de 2013

Heraclítea en propia carne





















Una tarde de verano, con pocos años, chapoteando a duras penas para que la agitada corriente no le arrastrase fatalmente, descubrió la finitud (deducción de superviviente) También descubrió que aquello no se debía contar, es decir, se ratificó en la ocultación, una de las formas de la mentira. Tampoco, como el agua, pasó dos veces por el mismo río (fluía una corriente nueva que se afianzaba dentro de él llamada por los adultos consciencia)



domingo, 21 de abril de 2013

Página de un diario inédito


















(...) Siendo de tierra llana y seca, sumamente erosionada, donde un cerro o un otero parecen una montaña, descubrió la piedra fuera de su entorno inmediato. Aún no podía entender aquello, en parte literario y en parte doctrinal, de la piedra sobre piedra. Los sillares de templos y palacios se le revelaron bastante tiempo después. Antes, su percepción fue más bruta...Con su familia se desplazaba periódicamente apenas cien quilómetros al sur. Hasta una ciudad que toda ella era piedra. Que por estar tan casada con la piedra se encontraba rodeada de una muralla del mismo material. Piedra en estado natural y piedra trabajada, no menos natural por ello, pues su esencia, más allá de la forma externa de los bloques, era la misma. Bastante antes de llegar a la ciudad de piedra, cuyo silencio en aquella infancia lejana, curiosamente, era semejante al de una cueva, ya aparecían diseminados por el campo los grandes bloques de piedra redondeada. Daban la impresión de haber sido colocadas allí la víspera, en posiciones virgueras, alardeando de un equilibrio que tenían asegurado. La erosión no es sino caricia de la ausencia de tiempo. La naturaleza se la disputan los elementos, el agua, el fuego, el viento. Nunca el tiempo...Fue ya de mayor cuando supo que las convulsiones habidas al formarse las sierras del sistema Central las había expulsado tan lejos. Avanzar en tren, cada vez más cerca de la ciudad de piedra, y descubrir aquellos caprichosos volúmenes le impactaba. Parte del aliciente de aquel viaje repetido con frecuencia era encontrarse con la piedra, no solo con los primos con los que iba a jugar un día o una semana. El tren circulaba a una velocidad propia de la época y le dejaba ver, admirar, contar, casi palpar desde la ventanilla. Las trincheras del ferrocarril exhibían sin pudor las entrañas de piedra del suelo. El niño pensaba entonces que aquellos pedruscos gigantescos podían rodar. Nunca vio ninguno que lo hiciera. Jamás se sintió amenazado, aunque se metiera debajo de ellos, en oquedades y pasillos casuales que en su ancestral carrera habían formado. No sabía todavía que muchas de aquellas piedras eran como icebergs de tierra adentro. Con tanta o más masa de piedra oculta que la emergente (...)


sábado, 20 de abril de 2013

Petroidea
















Yo, que siempre busqué las piedras, soy también su estado de disolución. Pero la piedra que se reduce a su mínima expresión no deja por eso de ser piedra. Piedra triturada, piedra descompuesta, piedra erosionada, piedra partícula. Las formas de la piedra van desde su volumen sobrecogedor a su sedimento imperceptible. Me considero un fetichista modesto de la piedra, aunque no implique coleccionar por sistema. Escasas rocas insignificantes que se guardan de recuerdo de niñez. Pequeños amuletos que tomo con las manos cuando tengo dudas sobre mí mismo. La piedra nos hace y nos invita al pensamiento. Lejos de sentir su proceso de formación sin tiempo, admiramos la sencillez del canto rodado o la floritura de una cristalización hexagonal. Entonces pienso en que toda formación implica dolor. La naturaleza siempre percibe herida y dolor cada vez que se convulsiona. Hasta nuestros cuerpos saben de ello (si hablaran las vesículas o los riñones nos contarían tantas cosas sobre nuestras piedras...) No se huye jamás del ámbito de la piedra.



viernes, 19 de abril de 2013

Propuesta

















Caminar por la calle y al pasar junto a un edificio de sillería recorrer el muro con la palma de la mano. Reconocerse en ese ejercicio como si se fuese niño. Como si se trazara una línea blanca con las yemas de los dedos. Dejarse seducir por la sensación. Practicar una caricia mutua. Rozar la superficie de la piedra y dejar que ésta devuelva la calidez de su textura. Como optativo:  oler los dedos y llevarlos a los labios.



Heraclítea


















Advertirse uno en la propia disolución. Disolverse no es dejar de ser. Se trata de encontrar sentido en el empequeñecimiento de sí mismo para empezar de nuevo.





jueves, 18 de abril de 2013

Y otra

















La humedad de las entrañas es traslúcida. Crecen ubres por doquier. Si en algún lugar del planeta no se debería constatar el fenómeno tiempo es allí dentro. Cada gota en formación supera cualquier tentativa del movimiento slow. La lentitud de ese constante hacerse roca desafía los aprendizajes humanos. Muchos seres invisibles que solo viven en las charcas inmóviles morirán antes de que una sola gota que resbala de una ubre decida adquirir su volumen y procure la caída. Hija de la convulsión, la primera arquitectura nació antes que las especies y sus necesidades. En el principio no fue la palabra, como el ombligocentrismo enseña. En principio fue la arquitectura del caos. El desaparecido, que apenas veía al entrar, porque se guiaba por imágenes que en la cava no tienen lugar, se siente como un hijo del averno. Ahora empieza a entender.


Heraclítea
















Necesitado de aquella corriente subterránea se sumergió en ella. Allí dentro encontró galerías y flujos y silencios que nunca había sospechado. El goteo vertical de las rocas no alteraba su búsqueda. Y el frescor de la piedra caliza emitía un olor anterior a la aparición de los mamíferos. No importaba si había una salida o no de aquel hábitat. Se encontraba bien allí. En su procedencia. No quiso incorporarse al mundo conocido. Desde entonces fue nombrado en el exterior como el desaparecido. El resto de su vida lo pasó recorriendo los ámbitos más ignotos de la caverna.





miércoles, 17 de abril de 2013

Asco

















Transmiten (retransmiten) la muerte como mercancía. Hollywood manda. La muerte real tiene el valor de Hollywood. El precio de la vida (de la vida mercancía) no es el mismo en todas partes. Es fluctuante. Como Wall Street: donde todo fluctúa y se traduce en valor (no valor de valentía) El sufrimiento solo lo pasan ellos, aunque algunos se creían que no era cosa de ellos (esas cosas pasan en Irak, no aquí, dice alguien de allí) El resto del mundo no debe sufrir, puesto que el resto del mundo no existe. Por eso no se retransmite. No hay más mundo que el que ellos quieren que exista. Lo realmente existente es la mercancía. Incluso en su forma de muerte. De ahí que la retransmisión sea siempre unilateral. Asco.



(Ilustración de José Muñoz  para el libro El extranjero, de Camus, editado en Alianza)


martes, 16 de abril de 2013

Colin Davis




Colin Davis va vinculado en mis recuerdos a Mozart (cómo gira aún en mi subconsciente la Kv 550 y cuando lo hace hay que ver qué otras memorias recupera) Va unido, por lo tanto, a mi primer radiocasette. A mis primeras audiciones de música clásica cuando uno aún iba de mod celtibérico. Miento. Mis primeras audiciones fueron del ciclo nacionalista ruso (Mussorgsky, Rimsky-Korsakov, Borodin...) Algunos curiosos de última hora lectiva nos apuntábamos un día a la semana. Nos iniciaba un comisario de la policía que además daba clases de cultura musical en la universidad y dirigía un coro. Paradojas de finales de los sesenta. Sin embargo, Mozart, como el maestro Rodrigo o el Bach de los conciertos de Brandenburgo me los ponía a mí mismo en oscuras y sórdidas circunstancias. Muy solitarios tiempos de resistencia en que la música venía a acompañar las audacias. Sin la percepción de la belleza del arte no hubiéramos salido airosos. Sin el consecuente y sincero sentido del apoyo mutuo no hubiéramos sobrevivido. Colin Davis se fue el otro día. Esto de tirar del cajetín donde las ideas se asocian y mixtifican (nunca duermen del todo el sueño eterno) tiene algo de peliagudo. Pero nunca tan difícil de entender como la vida vivida y apostada.

  

lunes, 15 de abril de 2013

domingo, 14 de abril de 2013

Las tizas




Aprendimos a escribir las vocales con tizas.
Los primeros dibujos los trazamos con tizas.
Y las sumas y restas las erramos con tizas.
¿Cuántas letras y números borramos de la pizarra?
¿Cuántas veces hicimos el intento y cuántas corregimos?
El aprendizaje fue tantear y borrar. Empezar de nuevo y borrar.
Y seguir comenzando siempre.
Hasta que un acierto más nos confirmaba que íbamos por el buen camino.
Las tizas pergeñaron nuestros pensamientos iniciales.
Las tizas iluminaron nuestras expresiones más gráficas.
Borramos una y mil veces.
Recomenzamos una y mil veces más.
Hasta que la palabra fue nuestra.
Hasta que el cálculo fue nuestro.
Hasta que el paisaje pintado fue el que llevábamos dentro.
Hoy la pizarra está obsoleta.
Las palabras escritas en ella no se entienden.
La aritmética ni se ajusta ni se cumple.
Los objetos dibujados carecen de expresión vital.
Necesitamos coger de nuevo las tizas de colores.
De todos los colores.
Y aprender de nuevo.
Llevar a la pizarra el pensamiento vivo.
Hacer de la pizarra el espacio de la imaginación.
Convertir la pizarra en el lugar de encuentro constructivo.
Convocar en la pizarra al entendimiento y la razón.
Hemos crecido demasiado y nadie nos puede negar las tizas.
Aunque se opongan habrá que cogerlas. 
La pizarra no puede esperar más.




sábado, 13 de abril de 2013
















Eres una brizna
                              y el piélago donde caes
tan extenso 
                       y turbio

navegas
            en círculos
atrapado en un vórtice unas veces
mansamente 
                          las menos

¿navegas?

flotas simplemente
                     


viernes, 12 de abril de 2013

Es y punto




















¿El amor es y punto? El amor como acontecimiento. El amor como relámpago. El amor como instante. El amor como caída, incluso. El amor como comprobación. El amor como el Yo. El amor como alfa y omega. O como aliph  y iaa. Todo eso ya implicaría mucho, demasiado, en lo que denominamos el amor. Puede ser otra cosa, o más. O no ser apenas. El amor desprovisto de secuelas. El amor iluso. El amor sin alharacas. El amor sin compromisos. El amor sin proyectos. El amor sin propiedad. El amor sin transcendencias mayores. El amor como verbo, con o sin su forma ocasional de poesía. El amor largo. El amor subterráneo. El amor como magma. El amor como desbordamiento. El amor silencioso. El amor sin palabras, que no es lo mismo que la anterior forma. El amor y uno mismo. El amor sin atributos ¿o la esencia de ser a secas es precisamente su atributo? 

Recién he leído un poemario: El amor es y doce poemas rezagados. Placer de la semántica. No sé si me gusta más lo de el amor es, y punto, o lo de rezagado. Lo rezagado ¿son los poemas o el amor? Nosotros, sí, nosotros somos siempre los rezagados.

Os dejo un enlace donde se entrevista a una poeta nata en BCN pero habitante de la meseta. Aunque donde de verdad vive es en sus propias letras:

http://elojoheterotopico.blogspot.com.es/2013/04/mercedes-parada-o-el-amor-es.html






(La fotografía de la parte superior es de Aira Manna)


miércoles, 10 de abril de 2013

جسدي هو لي وليس لأحد يمثل الشرف




















Mi cuerpo me pertenece y no representa el honor de nadie.

Es lo que significa el texto en árabe que exhibe sobre la piel de su torso la tunecina Amina Tyler. Que alguien de alguna entidad que habla en nombre de lo sagrado diga que no es verdad. ¿Hay acaso algo más sagrado que el propio cuerpo y la vida?

Señores clérigos de todas las castas y todos los cuentos: escríbanme cien, quinientas, mil veces, en la lengua que quieran, a ser posible en la materna de ustedes, si no son unos desagradecidos con las tetas que mamaron:

Su cuerpo la pertenece y no representa el honor de nadie.



martes, 9 de abril de 2013

¿Hierve Madrid?


















Madrid hierve. Escraches en Génova, trabajadores de Telemadrid, mareas de todos los colores...Y la España aeterna y ociosa en Callao:

- ¿Qué pide el pueblo?
-  ¡Vacas!




(Foto tomada de El País edición digital)


lunes, 8 de abril de 2013

¡Aúpa, Poblet!













Eso decíamos los chicos cuando pasaba la Vuelta. Bueno, también decíamos: venga, Anquetil, o aplaudíamos a Bahamontes o a Louison Bobet (aquel nombre me resultaba espectacular) o a Timoner (éste nombre era ya un paradigma) ¿Por qué recuerdo tantos nombres, yo que no he sido especialmente entendido en ciclismo, y no me sé ninguno de los de ahora? (Miento: ahora me suenan, pero de la crónica de sucesos, digamos) Aquellos tiempos en que los ases los eternizábamos en la colección de cromos. Se llevaba recortar sus cabezas o una imagen del pedaleo y ajustarlas a las chapas de gaseosa, de kas o de kyns (marca ésta local de mi ciudad del Norte)  Los más mañosos le ponían un cristal y un borde de cera para que no se desprendiera, y hala, a tirar. El ciclista (o el futbolista) eternizado. ¿Quieres jugar conmigo a las chapas? Corazón y pulgar dispuestos en gatillo cerrado (había variantes de dedos, según la destreza de cada cual) trazando una circunferencia. Impulso del corazón desde el pulgar y la velocidad accionada. Algunos eran artistas (en las canicas pasaba algo semejante) Yo, del montón. A días. Había veces que me salía y la gente se sorprendía. ¿No se lo esperaban de mí? Y ya digo, lo de las chapas era una segunda representación de la Vuelta. Pero qué encanto el paso de los ciclistas por el lugar. Si coincidía clase, nos permitían salida. Los ases nos transmitían un esfuerzo inaudito, un coraje sensacional. ¿Eran más nobles, más respetuosos, más auténticos? No lo sé, pero eso creíamos. Los escapados, el pelotón el maillot amarillo...terminología mítica.Y luego la caravana publicitaria, que nos parecía el no va más, y eso que solo nos regalaban globos y viseras de cartoncillo de las que se sujetaban con una débil goma (aún conservo una del matarratas ZZ) Cuento todo esto por algo muy elemental: el otro día murió Miguel Poblet. Era de uno de mis preferidos, aunque hay que decir que siempre tuve muchos favoritos. Ya en aquellos tiempos de infancia, el pensamiento único obligaba a que cada cual tuviera una sola nación, una sola patria, una sola lengua, un único caudillo. Luego también un ciclista favorito por encima de los demás o un equipo que te definiera über alles, que dirían los germanos. Por supuesto, la religión siempre por encima del bien y del mal. Gracias, Poblet, por los buenos ratos. Yo te recuerdo.
  


domingo, 7 de abril de 2013

Aforismos obsoletos sobre obsolescencias


















Entre lo sagrado y lo profano, ¿dónde se sitúa el hombre?

Sin los símbolos  -sagrados o profanos-  ¿hubiera existido la expresión artística?

Donde veo una imagen veo un mundo, incluso más de uno. A la imagen literaria le costó entenderlo, pero también fueron creadas las palabras que representan sistemas de mundos complejos.

Los mundos de las imágenes sagradas y los de las palabras sagradas llegan lejos cuando sus soportes crecen y pierden valor cuando se reducen, estilísticamente hablando. Esto tuvo lugar en el pasado, según consta.

No siempre los iconos amplían el imaginario mental de un individuo y de una comunidad. Pueden trasladar ideas, pero también mutilar las mentes. Sobre todo si se repiten machaconamente como las únicas ciertas y verdaderas.

Los artistas renovadores han sido la avanzadilla de las contradoctrinas, pero también se han puesto al servicio de las castas que encargaban sus obras.

No siempre los artistas han sido fieles a una idea de lo sagrado. ¿Cómo podría un artista eludir las influencias de otros artistas de otras culturas, religiones y estados?

Imágenes y textos se nutren mutuamente. ¿Quién fagocita a quién?

¿Qué es lo que ha derribado a las imágenes sagradas en estos tiempos? ¿La representación física o el mensaje obsoleto?

Las revoluciones, ¿derribaron los iconos o los insuflaron nueva vida temporal?

Los talibanes musulmanes afganos dinamitaron las estatuas de Buda. ¿Competencia de lo sagrado llevado a un extremo virulento?

¿Y cuando unos cristianos con un concepto de sacralidad persiguieron a sangre y fuego a otros cristianos con otro concepto de sacralidad? O acaso disputaron en nombre del mismo concepto, lo cual parece absurdo pero puede que no lo sea. Porque lo absurdo empapa lo sagrado, se halla en su esencia.

Siempre me intrigó que el término sagrado fuera tan clasista. Prueba de ello es que su vocablo antónimo, profano,  al menos en castellano, está en función del anterior, subsidiario siempre del otro, con todas sus connotaciones peyorativas.

Obviamente, para los exaltadores del mundo de lo sagrado solo es digno de reconocimiento el suyo propio, sin caer en la cuenta de que la mayor parte de las veces su concepto tiene poco de sacro.

Lo sagrado ha crecido sobre sí mismo. Justificación sobre justificación. Solo había, en cierto modo, pureza en lo primitivo.

¿Por qué la vida es tan despreciada por lo que se considera sagrado? Ya la mitología griega es un derroche de soberbia de los dioses y de maltrato de los hombres.

Esa sensación de que lo sagrado siempre ha constituido una excusa.

Esa percepción de que lo sagrado ha usurpado las manifestaciones de la vida sencilla, con la excusa de canalizarlas (o lo sagrado transformado en moral y ley)


Y así podría seguir, pero canso, ¿no? Cierro estos devaneos con una robaiyat del persa Omar Jayyam (siglos XI-XII):

"¿Hasta cuándo mezquitas, ritos, templos del fuego?
¿Hasta cuándo hablarán de fuego y paraíso?
Mira que en su tablilla el dueño del destino
escribió en un principio cuanto habría de ser." 

El que quiera entender a Jayyam, que le entienda, pues sigue en vigor.

Y todo esto viene a propósito de lo siguiente:





http://elojoheterotopico.blogspot.com.es/2013/04/dialogan-los-dioses.html




viernes, 5 de abril de 2013

Lichtenberg dixit






















Cuánto me ha gustado el siguiente aforismo de Lichtenberg:

"¿Quién está ahí? Tan sólo yo. ¡Oh, algo bastante superfluo!"

(Una voz interior se ha puesto de mi parte y ha apostillado: pero qué superfluo tan necesario para ti mismo)


Los mejores






















Dimite un ministro acusado de fraude en su carrera universitaria...

En Portugal.


Aquí, como de costumbre, esta vez tampoco. Aquí, somos, perdón, son los mejores. Es que a los torpes nos cuesta entender el elevado don del aristós que poseen los innombrables. Que se creen excelentes, los mejores, los magníficos, los modelos (póngase a continuación en qué) Aquí, ¿nos estarán reservando su dimisión todos en bloque o por efecto dominó? Mensaje a los torpes: demos gracias si no nos echan.


miércoles, 3 de abril de 2013

Animal de letras




Llevo varias semanas intrigado. Visitar cualquiera de las estancias de la extensa e inmensa Casa Goya es deambular por el enigma. No hay trabajo suyo que no me subyugue. Cada boceto es un tratado. Cada cuadro terminado una cátedra, no solo de pintura sino de historia y de pensamiento. El dibujo en cuestión que me obsesiona y me desasosiega se titula Animal de letras. Es probable que sea una ironía que hoy llamaríamos surrealista. Se trata de un ser fantástico cuyo rostro se me antoja que es el del mismo pintor. Esa conversión en animal le dota de más autodefensa. ¿Acaso le va a hacer falta para mantener a distancia a alguna alimaña del salvajismo hispano? Porque, ¿qué sugiere la figura pergeñada detrás? ¿Alguien que se mofa de que el animal lea? ¿Alguien que trata de pillarlo en el renuncio de la lectura? ¿Un espía, un chivato, un inquisidor? Es probable que la explicación sea sencilla. ¿No recordáis cuando Buñuel colocó un oso en una escena de El ángel exterminador, en aquella casa de la que no podían salir los burgueses? Un periodista trató de buscar tres pies al animal director cinematográfico, planteándole visiones simbólicas y metafísicas varias a la aparición de aquel oso. A lo que Luis Buñuel respondió: sencillamente es que me apetecía colocar ahí un oso. Puede, pues, que el animal pintor solo haya querido retratarse de esa guisa, aunque conociendo la intencionalidad de Goya pienso que hay más. Porque leer y su extensión de conocer siempre fue algo visto en España con rareza. Ya digo: demasiadas alimañas han acosado desde siglos al hombre. Por eso hemos llegado a donde hemos llegado.