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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 30 de septiembre de 2012

vocación







Apuremos los sueños
         los que aplazamos
cuando la ballena nos depositó
con su vómito
         en esta orilla atroz



(Fotografía de Bill Brandt)



sábado, 29 de septiembre de 2012

A nuestros hijos



Con gente como la que aparece en el vídeo, ¿como es posible que los depredadores de nuestros días puedan pasar y hacerse con lo público y destrozarlo? ¿Van a lograr los ladrones y mentirosos apropiarse de nuestras vidas? ¿Cómo se puede aceptar que nos castiguen y sacrifiquen en el altar del mercado? ¿Cómo no hacer lo posible por detener su violencia? Permitidme que me deje sobrecoger por la sencillez y la firmeza de esa gente que canta. Afortunadamente existe otro Madrid como existe otra España. Atentos todos. Uno, que ha sido un escéptico del histórico grito ¡no pasarán!, por el terrible y lamentable desenlace que tuvo el acontecimiento que lo suscitó, ante gestos como los de este grupo y emocionado por esa conjunción de música y letra, está a punto de gritar:


¡no, no, no pasarán!
(¡esta vez, no!)


miércoles, 26 de septiembre de 2012

¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza!¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza!



¡vergüenza! 




Ver el vídeo que hay en este enlace, por favor.

http://politica.elpais.com/politica/2012/09/26/actualidad/1348687650_075542.html

Me he emocionado con esa escena de resistencia cívica que aparece en el vídeo, en la que un hombre que protege enérgicamente a otro hombre pronuncia sin fin una de las palabras clave de la humanidad. Mejor dicho, proclama su valor conceptual. La dignidad muestra así su rostro constructivo y pacífico frente a la barbarie. Gracias, hombre, porque hacía tanto tiempo que no veía hacer un uso tan apropiado de una palabra esencial. Hacía tanto tiempo que no escuchaba la voz de la autenticidad. Y de paso decir que es inmensa la efectividad que puede tener una palabra repetida y dicha con coraje. ¿Qué comentar del sólido gesto protector del hombre con el otro hombre? Que viva la Humanidad. Ésta ante todo. Con ella, con la que encarna el hombre que reivindica la ¡vergüenza! iríamos por mejor camino.  

Que cada cual saque conclusiones.

martes, 25 de septiembre de 2012

La marca España




Hay que ver cómo marca la marca España. ¿Es ésto lo que van a vender los titulares institucionales del equipo de  la falsa democracia española que andan hoy en Nueva York y en la ONU? Llevo toda mi vida viendo esta marca. Mi padre y mi abuelo me mostraron la misma. ¿No va a cambiar nunca esto? ¿No hay manera de que dejemos de ser un lamento?

Patético.



(Fotografía de El País)

lunes, 24 de septiembre de 2012

Good morning




Me prendo del comienzo de aquellas películas yanquis en las que hay una radio encendida. Un viajero conduce su coche al amanecer por una de esas zonas indefinidas del paisaje. Se escucha la voz eufórica y acogedoramente insolente del locutor: buenos días, América, estéis donde estéis. Cita donde bulle esa mentalidad ultranacionalista -¿no es acaso una extensión del fervor familiar y avasallador de los primeros inmigrantes americanos?- por identificar al individuo y la sociedad con un mito. Algo que le viene de perlas a ese otro ente duro llamado Estado (¿acaso no está detrás del mito?) No es esta especie de himno de salutación, pensado para apropiarse del individuo por parte de la ideología que le secuestra, lo que me atrae. En realidad se trata de una oración sintáctica que la mayoría lo considerará un eslogan ya asumido sobradamente en el subconsciente. Probablemente ignorado, no obstante el calor que pretende transmitir. Por lo que a mí concierne no es esa parte del reclamo americano lo que reconozco, obviamente. Es ese otro ambiguo y posibilista estéis donde estéis lo que me cautiva. Un matiz que vincula al individuo con la voz que atraviesa las ondas y penetra en sus dispersos espacios. Pero que también implica una posibilidad de escape, de incierto control, de desubicación. Porque tal vez algunos no quisieran estar en ningún lado. O que nadie se obstinara en instalarse en sus cerebros. Larga mano de los media que se subliman con el cuento de estar ungidos y reclamados por el ciudadano. Derecho de pernada, donde se invoca el servicio cuando no hay sino negocio e instrucciones del sistema, subliminales o no. En definitiva, supongo que lo que me pasa es que sufro ya para toda la vida el deslumbramiento del lenguaje cinematográfico del que, a poco que se haya tenido una infancia en la cual vimos muchas películas, uno no se libra jamás.

Trato de imaginarme las preguntas interiores de esos madrugadores viajeros americanos. Pueden ser también las mías. Simplemente partiendo de la idea mínima que fluye dentro: a ver qué me depara la jornada, que se acompaña de la interferencia, musical o vocera, desde las ondas o a través del trajín ruidoso del desplazamiento en metro. Esa estimación previa sobre los quehaceres obligados y las compensaciones fantasiosas que se proponen en la agenda diaria. Esos otros devaneos que de par de mañana, no todos los días, pueden acechar. Catarata de interrogaciones no planteadas necesariamente para ser negativos o renunciar, sino para relativizar los acontecimientos y, por lo tanto, nuestras respuestas, tales como: ¿Qué parte de nuestro destino elegimos cada día? ¿En qué volumen, porcentaje o medida podemos decir que es nuestro? ¿Qué margen nos queda para tomar una decisión constructiva? ¿Cuántas elecciones equivocadas efectuamos por cada una que se ratifica como acierto? ¿Qué tipo de opciones que parecen que inicialmente van por el buen camino no se cortan o descubren un abismo a nuestros pies? Y , a la inversa, ¿no hay inicios desastrosos que nos deparan enderezamientos? ¿Qué es mejor, seguir el rigor y la disciplina que nos inculcaron o aceptar la ruptura y la comprobación como método de viaje vital? ¿Cómo saber inicialmente qué línea de conducta nos va a deparar satisfacción? ¿Delegando en las normas de la sociedad establecida? ¿No pisando la raya de la divergencia? ¿Manteniendo las espaldas anchas para encajar adversidades y cuitas? Me imagino a mí mismo, con gesto retraído más que ufano, atravesando una llanura camino de una factoría donde enclaustrarme casi todo el día, escuchando a un locutor interior: buenos días, individuo, estés donde estás.



(Fotografía de Walker Evans)


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un vinilo de Georges Brassens






Ah, qué ramalazo cruel (algo místico) repasar esta noche algunos discos de vinilo de Brassens. Fulgurante impulso el de la memoria evocando una época muerta (extraordinariamente muerta) Con sus canciones reviven (recreaciones melancólicas) tantos acontecimientos cotidianos de aquel tiempo: ambientes, tactos, risas, quehaceres, optimismos, irresponsabilidades, compromisos agitados...La era en que uno se entregaba con fe a casi todo (no a todo, hubo muchos asuntos que no me interesaron jamás) Como si hubiéramos conquistado la fortaleza (ingenuidad) Como si la fortaleza fuera cosa conseguida por la grey (muchos más tarde descubrí que es característica del individuo, antes que nada) Como si no hubiera edad por delante (no la había) Como si las flowers y los love que aquí llegaron tarde (para algunos llegaron más tarde, y en otro contexto, pero llegaron) nos solicitaran en un abrazo imposible con los últimos coletazos de la épica antigua que íbamos abandonando (si los motivos han tenido cierta autenticidad, nunca se abandona del todo) Las traducciones del griego de la Odisea no eran emocionantes (traducir cuando eres aprendiz es tortura, salvo excepciones) Descubrir algo más adelante el poema de Kavafis supuso un punto de inflexión (¿acaso no era un himno que, si bien aún no captábamos todo su sentido, obraba sobre nosotros con una suerte de consuelo y sobre todo como esperanzadora brújula?) Todo llegaba siempre tan tarde a este obscuro país (país de sol y siempre tan obscuro) Todo tan pausadamente a mi ser (necesidad y ejercicio del propio ritmo) Todo tan pendiente de ser descubierto (pasamos de la casi nada al desbordamiento) No. La historia de Ulises no es una historia de juventud (aunque arranque en ese tiempo) Es el relato del tiempo no precisado, porque se va aquilatando día a día (solo se apaga cuando se tira la toalla) ¿Llega Ulises a sentarse apacible y feliz a la puerta de su casa de su puerto de su territorio alguna vez? (la memoria es un banco bajo la parra de su choza donde tratar de convencerse a uno mismo de que ha alcanzado la felicidad)

Canta Georges Brassens:

Feliz quien, como Ulises,
ha tenido un viaje hermoso.
Feliz quien, como Ulises,
ha visto cien paisajes
y ha reencontrado,
tras muchas travesías,
el país de los años jóvenes.

¿He reencontrado esta noche, entre esos vinilos, algo de aquel país perdido? (solo un ligero vaho en mi conjuntiva y un arañazo en alguna parte del pecho)


    

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cuando canten las musas




“Pastores rústicos, oprobiosos seres, solo estómagos, sabemos decir muchas mentiras semejantes a verdades, pero sabemos, cuando lo deseamos, cantar verdades”, dice Hesiodo que le dijeron las Musas olímpicas, ya se sabe, las hijas de Zeus, portador de la égida. Pero qué cercana me suena sin embargo la cita. Cuesta creer que no haya variado el tono con que se designaba a la humanidad. O acaso poco ha cambiado ésta sustancialmente que aún se merece la retahíla contundente de unas calificaciones que no van descaminadas.

No son triviales ni desacertados los aparentes insultos. ¿Qué nos dicen todavía? ¿Que no hemos evolucionado lo suficiente? (¿O que no respondemos consecuentes al avance que nos han proporcionado los medios?) ¿Que nos inclinamos más por la abyección que por la bondad? (¿Que pudiendo ser más justos y comprensivos permanecemos cautivos de la ira y de la tiranía?) ¿Que sacrificamos la inteligencia y el pensamiento humanos en aras de la satisfacción de un hedonismo cotidiano y ramplón que nos lleva a un callejón sin salida? (¿Qué el disfrute y la orientación que el desarrollo de la imaginación y de las ideas nos proporciona no los usamos para edificar una conducta más hermanada, un comportamiento menos agresivo y una creatividad más renovadora?)

La oportuna belleza de tales denuestos es una modernidad. Los clásicos -Hesiodo y su Teogonía lo son- se nos siguen presentando como fuente y referencia de lo sensato, de lo reflexivo, del eterno repensar y, por lo tanto, rehacer. Pero acaso el mérito de este literato de los mitos -siete u ocho siglos antes de nuestra era le contemplan- no consista solamente en hallar los términos y calificativos precisos, sino en captar el alma insuficiente y precaria de los humanos, que se mantiene en las mismas coordenadas a lo largo de los siglos.

Si las Musas, las hijas bien habladas del gran Zeus, sabían decir muchas mentiras como si fueran verdades, ¿qué intuimos? ¿Que es lo que ya se nos deparaba desde las lejanas y primitivas culturas? ¿Que íbamos a estar sometidos a no tener voz y si la teníamos era para reproducir la de nuestros amos? Y cuando afirman que si queremos podemos cantar verdades, ¿se están limitando al relato de los dioses? ¿No están afirmando que podemos ver con claridad las posibilidades de desarrollo en manos de los hombres? Por consiguiente, que tal vez el relato  -pasado y presente-  sobre la Humanidad basado en la patraña, es decir, en sus derivaciones de supersticiones, religiones e ideologías de relevo de última generación, ha tocado a su fin. Solo basta con que los hombres seamos conscientes de ello y actuar. Pero ¿queremos? Si ahondásemos en textos tan sabrosos como Prometeo encadenado (sea o no de Esquilo esta obra) encontraríamos pistas sobre la misma búsqueda de liberación. Dice Prometeo nada menos que a Hermes: “Mi desgracia, que lo sepas claramente, yo no la cambiaría por tu condición de siervo. Es mejor ser esclavo de esta roca que ser fiel mensajero del padre Zeus”. ¿Cantarán las Musas de otra manera?




*Hesiodo. “Teogonía. Trabajos y días”. Alianza Editorial, 2011.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Historia de España




Donde muchos paseantes o turistas verán algo meramente naïf o gracioso, yo veo Historia de España. No puedo evitarlo. ¿Nos imaginamos letreros de esa guisa por las calles de nuestro tiempo dirigidos a los adultos amantes de las corridas de toros, que no de los toros? 



viernes, 7 de septiembre de 2012

Letras de molde



Hay ciertas palabras que habría que poner por todas partes en letras de molde. Ya. Los totalitarismos del siglo XX abusaron tanto de ese ejercicio de hacer resaltar - de múltiples formas y con todos los recursos posibles de representación-   lo que ellos deseaban que no sé si hoy sería bien acogida la idea. A mí mismo me costaría. Tal vez todo no tenga la misma dimensión. Recuerdo, por ejemplo, haber visto en algunas fachadas de viviendas de Praga plaquitas recordando a vecinos que fueron sacados de sus casas para ser ejecutados por los nazis. Acaso los habitantes de la ciudad estén cansadas de ellas y ya no sean sensibles. Pero a mí me sorprendieron. Ayer me di de bruces en mi propia urbe con esta cita de Brecht y me caigo de culo. Cierto que en la foto falta una parte superior, correspondiente a cierto vecino famoso de teatro de nuestros días al que la municipalidad homenajea dedicándole esta placa. No la pongo toda para que se lea mejor el texto y porque es secundario el nombre y la dedicatoria, aunque desde la versión pública sea el objeto fundamental. Leo y releo la cita y siento que es como si hablara Sancho o, mejor dicho, Cervantes por boca de sus personajes. ¿Hasta qué punto, por cierto, los personajes del Quijote o de otras novelas, no son alteregos de Cervantes?, me pregunto a menudo. La vida, en efecto, amigo Bertolt, no es poco, y acaso nuestro problema  -viene a decir el alemán-  es que no sabemos ingerirla, nutrirnos bien con ella, digerirla en todos sus plazos y de los nutrientes más valiosos. Y  a muchos encima se les atraganta. Una cita para la meditación.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

cinco de septiembre




Remember when you were young / you shone like the sun / shine on you crazy diamond / now there's a look in your eyes; inevitablemente la letra cae en cascada tras el embriagante comienzo de la canción de Pink Floyd; ¿sigue brillando el sol?, y no pasas de ahí






(Recuerda cuando eras joven / que brillaba como el sol / sigue brillando, diamante loco / ahora hay una mirada en tus ojos...)

no ha dejado jamás de haber una mirada

 


lunes, 3 de septiembre de 2012

una mirada muerta



no estaba; el otro día pasé por allí y ya no estaba; han convertido aquel espacio en un modesto jardín aséptico, entre unos bloques de viviendas; han dejado un solo árbol, creo que un ciprés; éste no; éste era el árbol que él miraba en sus últimos años; la muerte se ve principalmente en las obras de los vivos; los vivos lo pulen todo y matan la memoria; se creen que la resguardan pero la matan; la memoria es siempre molesta, genera mala conciencia a los vivos; entorpece los negocios y predispone a la meditación; a los vivos no les gusta realizar el esfuerzo de interpretar lo pasado; huyen de la reflexión; los vivos prefieren vivir muertos; al derribar este árbol han derribado también su mirada; probablemente la de muchos otros que estuvieron con él; alguna vez pensé que hubiera sido un buen lugar bajo el que ser enterrado; pensamientos paranoicos, supongo; nunca creí que un árbol cercano pudiera transmitir tanto bienestar a una persona anciana; creo que también alegría; si él llega a enterarse de que lo han echado abajo, qué hubiera dicho; triste suelo de propiedad sobre el que vivimos; qué lejana queda la tierra salvaje que acaso no nos merecimos nunca los hombres; no estaba ya; y mi disgusto lo tengo que aparcar porque están siendo demasiados los desatinos; parece que le estoy viendo mirar a través del cristal; por supuesto, no le voy a decir que ya no está; que siga mirando



sábado, 1 de septiembre de 2012

La dictadura del lenguaje





Ya no cabe duda alguna, si es que alguna vez la cupo. Vivimos sometidos también a la dictadura del lenguaje. Pero cómo éste no es por esencia ni ético, aunque algunos reivindiquen con él ideas morales actualizadas y consecuentes, ni social, aunque todo el mundo lo utilice como técnica y entendimiento básico, ni político, aunque exista el montaje  -cada vez con más rostro de farsa- de una democracia en minúsculas, ni gran facilitador de convivencia, aunque la gente hable algo sobre mínimos, pues dígame alguien si el lenguaje no se convierte en límite, control y opresión para los humanos de nuestras culturas, supuestamente exquisitas. Se dirá: no, lo que pasa es que el lenguaje está al servicio de la dictadura. ¿Veis? Hasta suena mal esto. ¿Cómo dictadura, oiga?, me diría un votante del partido gobernante; que hemos sido elegidos leal y legítimamente (por supuesto ellos prefieren ignorar que se han saltado hasta su propio programa electoral y que carecen de intenciones de beneficiar a la sociedad)

Teniendo en cuenta que los primeros que se están cargado el denominado sistema democrático, aprovechando su mayoría absoluta y con tibia resistencia por parte del principal partido de oposición, es la derecha consolidada en el poder (más de lo que ya estaba) cabe esperar todo tipo de medidas no solo regresivas sino que en absoluto propicien la participación de la mayoría social. A la mayoría social se la excluye con el argumento de que ya hay unas instituciones votadas y consensuadas.Y la mayoría social, de la que sería deseable esperar que aún mantenga a algún nivel, ciertos criterios y razonamientos basados en la defensa de sus intereses, no obstante parece estar recibiendo una descarga de artillería pesada en aquello que faltaba por reducir: el lenguaje.

El PP, que está consumiendo ese asalto al poder de los de siempre, como dice el español de a pie, con la innegabla ayuda e identificación de ciertas derechas nacionales periféricas que se encargan de la tarea sucia en sus cantones respectivos (viendo ayer vídeos de represión reciente en Manresa me venía a la mente el viejísimo chiste de el Perich: pégueme en catalá, si vos plau) está alterando el lenguaje en base a dos objetivos: uno, llamar a los acontecimientos, medidas o políticas en general de una manera sibilina y oscura, con otro nombre, y dos, lograr que nadie preste atención al problema porque con nuevos términos tal pareciera que las cosas quedaran desnaturalizadas, es decir, que ya no fueran problema.

Pues bien, ¿entraremos la ciudadanía (si queremos seguir siendo ciudadanía y no solo súbditos) al trapo? Se creen que porque el gobierno no mencione el término banco malo, vamos los demás a hablar de sociedad de gestión de activos y el hecho de toda la barbarie financiera y la gestión al servicio de los bancos va a ser diferente? Y como ese ejemplo, diariamente se inventan nuevos nombres, que pretenden en realidad que sean nuevos conceptos, que penetren como nuevas cadenas en las mentes de los españolitos. Mañana es probable que cambien también el nombres de banco. Alguien ha sugerido que se le llame sociedad de reparto de riqueza (obviamente, ya se sabe para quién)

Hoy viene un artículo en la prensa con argumentos, que sugiero leer. Explican todo esto mejor que yo.

http://elpais.com/elpais/2012/06/06/opinion/1338982268_785200.html