La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.



jueves, febrero 23, 2012

veintitrés de febrero


siempre me ha parecido que un poema es toda una experiencia, le replico; sin duda, dice y retoma el hilo, y no solo leerlo, como señalaba Wallace, que lo es también; y como lo leas y a quien se lo leas; porque, a ver, ponte a pensar en ello: el autor, ¿cuántas veces se recita a sí mismo sus propios versos?; escribir un poema es ya una recitación; ese esfuerzo inicial de extraer de la materia difusa que lleva dentro de sí elementos que le digan algo; luego, separar la ganga de la mena; y ese tira y afloja, el abandonar y el ponerse de nuevo, la confusión y la certidumbre, la bruma y la luz que le sucede, la parada y el paso nuevo; en definitiva, una tensión entre la voz que es muda y el silencio que habla; llegar al punto en que lo que intuía y deseaba prospectar se ha convertido en el significante; y ese punto puede ser una ilusión, pero es la ilusión que él perseguía; y en ese proceso ¿no hay acaso una declamación incesante que se crea y se destruye a sí misma?; ¿en qué punto da por hecho un poeta que tiene terminada su obra?; ¿reside en el corpus de intenciones y significados que le han impulsado o en la musicalidad que en un momento dado parece que le remitiera al comienzo?; eso querría decir que la música y la poesía estarían unidas por alguna suerte de vínculo y se reencontrarían en algún recóndito territorio de su expresión, me atrevo a apostillarle; acaso, dice, si alguna vez soy capaz de ocupar ese espacio misterioso y sin fondo, te lo diré, pero mientras tanto me dedico a la experiencia de leer los poemas para experimentar lo que dicen; es en ese momento cuando traspaso la frontera sintáctica y percibo los objetos, los paisajes, las almas, sus pasiones; ya no leo siquiera, me he aislado de la capa que envuelve y palpo cada acto que existe allí, dentro del poema; ha puesto sus dedos en la cristalera y ha jugado a rozar extraños reflejos en la ventana


8 comentarios:

  1. Lo que sí es un verdadero poema este texto tuyo, en esa otra significación que popularmente le damos ala palabra "poema", pero no en su vertiente irónica. Me ha gustado muchísimo y, aparte, me ha recordado parcialmente a Proust, desde luego por esa indagación, pero también por esa apostilla final de dedicarte a "leer" el poema, como al "abandono" de la misma indagación y la vuelta a la experiencia, al "lo externo", que en este caso es actividad muy íntima, claro está.

    Aparte, ojalá todo el mundo leyera poesía como la primera persona de este texto sabe hacerlo.
    Un abrazo y mis felicitaciones.

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  2. Un poema nunca está completo hasta que alguien lo lee (no cualquier lectura vale). Es parte del proceso.
    Leer (sobre todo poesía) es tan intenso como escribirla, si se hace bien.

    (Eso me dijo un poeta)

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  3. Uf, Sofía, no sé, uno solo transmite sensaciones, naufraga entre los flujos que la materia de las letras ponen en nuestras bocas sedientas.

    Gracias por tu benevolencia al seguir estas mis pesquisas. Un abrazo.

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  4. Quelle, e incluso cuando se lee un poema o un relato, pienso que nunca se ha completado el ciclo. Aunque sea un ciclo en el que se nutren mutuamente unos agentes y otros. No sé qué hay en lo literario en general de fenómeno e retroalimentación que proyecta y deja abiertas tantas posibilidades...

    Por otra parte, qué gusto aquél de leer en voz alta un texto. Pero ojo, no siempre declamación y comprensión del texto van fusionados. Ahí el lector puede tomar caminos insospechados, jaj. (Eso me dijo un rapsoda)

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  5. En este sector no soy demasiado afortunada, solo entiendo el ritmo, las palabras.... como que no me entran. Sana envidia me das, si sana,sana, aunque digan que ello no es posible. Significa que me gustaría poder compartir la experiencia pero no me resulta posible y lo asumo y me place comprobar que otros si pueden. Bs.

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  6. Emejota. Ese sector está repleto de cualidades sensoriales, como las flores, el aire, los alimentos, las feromonas...Si olvidas las palabras y traspasas el velo de éstas y dejas que tu cuerpo sienta sienta sienta...

    Ya, no hay manera. Deja la puerta abierta, por si acaso.

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  7. Estupenda reflexión. Muy acertada y muy bien escrita.
    La poesía, la poeasía... Ay! la poeasía, de cuántos momentos me ha salvado y cuánto la disfruto.

    Un abrazo y gracias.

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  8. Túconmigo. Gracias. Percibir la poesía como medio de salvación o salvación en sí misma...ya es enorme. Pero tiene muchos rostros.

    Importante gozarla, sí. Un abrazo.

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